3 de enero 2002 - 00:00

"Estoy feliz de poder volver a la escena"

Montserrat Caballé
Montserrat Caballé
(03/01/02) Barcelona - El 4 de enero Montserrat Caballé vuelve a la ópera tras diez años en los que sólo dio recitales. Lo hará en el Liceu de Barcelona (un teatro con el que tiene una larga relación) «Henry VIII», obra de Saint-Saëns inédita en España en la que da vida a Catalina de Aragón, la esposa del monarca británico repudiada por éste al enamorarse de Ana Bolena.

Periodista: Debe estar muy segura para decidirse a volver a interpretar ópera escenificada tras diez años de paréntesis.

Montserrat Caballé:
Claro que me encuentro segura. Y feliz de haber sido autorizada a volver a la escena por los médicos, que en su momento me lo privaron. Vuelvo con un papel que me encanta, en una bella producción y con grandes compañeros de reparto.

P.: Su regreso a la escena no podía ser en otro sitio que en el Liceu, se dice.


M.C.:
Bueno, no necesariamente, pero los responsables del Liceu hacía tiempo que me lo pedían y yo lo he aceptado encantada por todo lo que este teatro significa para mí y porque justo se cumple ahora el 40 aniversario de mi debut aquí. Entonces debuté con un estreno en España, «Arabella», de Strauss, y ahora vuelvo con otro. Este es otro factor que me hace mucha ilusión, pues yo siempre he intentado presentar nuevos repertorios.

P.: ¿Cómo es la Catalina de Aragón que encarna en «Henry VIII»?


M.C.:
Esta ópera de Saint-Saëns, tan poco conocida, es muy interesante. Es una obra muy romántica, sobre todo en sus dos actos finales. Mi papel en ella es muy bonito. Es una mujer que ha amado mucho y a la que, como se dice en la obra, el rey la convierte en una viuda sin haber muerto. Es postergada a un castillo, pero al menos no pierde la cabeza (risas).

P.: Es de suponer que sólo hará ópera escenificada de forma esporádica
.

M.C.:
No, no. Yo digo como Tosca: «Insistiamo». No dejaré de hacer recitales y conciertos, que me encantan, pero ahora tengo grandes deseos de actuar y muchas demandas para hacerlo por parte de teatros europeos y americanos. Haré el oratorio «La Vierge» de Massenet en versión escenificada en París, cantaré también «Maria Magdalena» y pienso volver a protagonizar «Adriana Lecouvreur»...

P.: ¿Y en el Liceu?

M.C.: Hemos decidido hacer «Maria Victoria» de Respighi, un estreno mundial pues no llegó a representarse nunca, y «Maria Padilla» de Donizetti, para la que usaremos una nueva edición que «limpia» todos los añadidos que se le han hecho. En esta segunda actuará también mi hija.

P.: Vuelve a la escena con múltiples proyectos, está grabando varias colecciones de
discos, ha rodado por todo el mundo un documental sobre su carrera. Esta etapa se podría titular: «La segunda juventud de Montserrat Caballé».


M.C.:
(Ríe) No, no diga eso, porque no lo creerá nadie. Diga que son más bien... ¡los últimos coletazos!.

P.: Pero ¿nadie le dice aquello de «qué necesidad tiene de seguir en la brecha; usted ya ha cumplido de sobra, ahora goce de la vida»?


M.C.:
¿Quedarme quieta yo? Ni hablar. Déjeme disfrutar ahora que puedo, que he pasado unos años muy malos... Esto va con la naturaleza de cada uno. Yo he sido siempre muy activa. Si la salud no te lo permite, vale, pero si no, hay que seguir adelante porque, como dice uno de mis doctores, es la mente la que mueve el esqueleto.

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