20 de abril 2001 - 00:00

Excesivo influjo del show Broadway

Actuación de Ute Lemper (voz). Con Bruno Fontaine (piano, teclado, dir. musical), Todd Turkishker (batería) y Dan Cooper (bajo, contrabajo, flauta). (Teatro Gran Rex, 18 de abril.)

La alemana Ute Lemper se ha desarrollado como artista en la comedia musical. Y, a pesar de su historia con la música clásica, sus recreaciones de la obra de Kurt Weill/Bertolt Brecht, su conocimiento de la música de cabaret de preguerra o su más reciente acercamiento al pop norteamericano, la influencia de Broadway Avenue le ha quedado como el sello más fuerte.

Es por eso, seguramente, que todo su concierto estuvo teñido de esa influencia, independientemente de que cante «Soy una vamp», de Spoliansky; « Little Water Song», de Nick Cave, o « El puerto de Amsterdam», de Jacques Brel. Todo esto, por supuesto, a partir de un piso muy alto. Lemper es impecable con su voz que domina a voluntad y, con rigor alemán, presentó un espectáculo con fuertes connotaciones teatrales, cuidado hasta el más mínimo detalle.

Sus músicos -un trío que siempre queda en un evidente segundo plano, como si estuvieran en el foso del escenario-tocan pocas notas; casi como efectos sonoros más que como acompañamientos. Y, sobre eso, Ute se mueve, gesticula, apela al humor y a la ironía, juega con el público, habla en un impecable inglés aprendido -y con las «r» voluntariamente marcadas-, cuenta historias reales o de ficción y enlaza las canciones como si fueran parte de un argumento general.

Por cierto, lo mejor llegó cuando cantó en alemán el repertorio de Weill/Brecht. Aunque lamentablemente, y con la segura intención de satisfacer al público norteamericano, acostumbrado a que todo debe ser traducido al inglés, interpretó en esa lengua piezas que pierden muchísimo con el cambio. No es lo mismo, y se nota, escuchar a Weill/Brecht en su idioma original que en su inevitablemente pobre traducción al inglés; como no es lo mismo disfrutar la profunda poesía de Jacques Brel en francés que en su versión sajona.

Lemper es maravillosa haciendo «Moritat von Mackie Messer», de la « Opera de dos centavos», o « Luna de Alabama», « Denn Wie Man» y « Surabaya Jonny»; o « Munchausen», de Hollander. Es original y divertida improvisando sobre « All that jazz» -de «Chicago», en un gé-nero que domina a voluntad-y mezclándolo con « Round About Midnight», de Thelonious Monk. Es histriónica y avasallante en sus interpretaciones de « I am a Vamp» y « The Smart Set», de Spoliansky. Es fría en su versión «germanizada» de « Ne me quittes pas», de Brel. Y es correcta pero intrascendente cantando a Elvis Costello, Nick Cave o Philip Glass.


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