13 de noviembre 2001 - 00:00
Exhibe Baudizzone sus "espacios alegóricos"
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La intimidad como territorio de descubrimiento
Recuerdos de su viaje a Angola
«El eclecticismo es el grado cero de la cultura contemporánea», sostenía Jean-Fraçois Lyotard a comienzos del decenio de 1980. Ciertamente lo fue, y sigue siéndolo. Pero este eclecticismo no ha sido una suerte de acomodamiento pasivo de estilos y tendencias sino una liberación activa capaz de permitir la integración de unos y otras, sin limitaciones.
Enfoque
Las obras de Baudizzone presentan la tensión del enigma en paisajes surreales donde asombra lo insondable de la subjetividad humana, fuente de todo (el) ser.
Sus imágenes -arbitrarias, intraducibles, contradictorias, ocultadoras, alucinantes-son de otro mundo.
Macedonio Fernández, nuestro admirable poeta, sostuvo que «no toda es vigilia la de los ojos abiertos». Baudizzone parece compartir esta idea, que reivindica en el hombre la potestad de ensoñación como clave de su espíritu. El obligado racionalista que hay en todo arquitecto cede en Baudizzone al voluntario sensibilizador que hay en todo artista.
En sus dibujos, de colores apagados y trazo suelto, uno de los temas es el desnudo femenino, que no aparece como exaltación de lo sensual; por el contrario, su presencia en las escenas de la comedia humana es tan regular que termina por ser una simple referencia. Es que todos los seres, incluidos los animales, de las estampas alegóricas son como actores, obligados a desempeñar un papel que tal vez no conocen de antemano o que les ha sido adjudicado por el azar. Uno de esos personajes es acaso el artista, que no sólo crea las situaciones sino, además, las vive, o que no sólo las vive sino, además, las crea, es indistinto.
En esta muestra, el artista suma a sus representaciones dominantes, tornillos, clavos, zapatos, barreras, figuras invertidas, pájaros, mujeres y formas que descubre en su viaje a Angola, en las que incluye imágenes ligadas a las máscaras, las calaveras y la muerte.
No se trata de un cambio esencial sino anecdótico: sólo un giro en la temática visual.
Los ejes de sus obras siguen siendo los deseos, las historias, las fantasías y las obsesiones, que Baudizzone representa a la manera de un divertimento en torno a situaciones oníricas y en las que las máscaras se constituyen en un escenario de fondo, un factor simbólico recurrente en esta propuesta que tiene, indiscutiblemente, reminiscencias expresionistas.




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