(10/05/2001) A partir del 15 de mayo se expondrá obra gráfica con técnicas mixtas realizada entre 1962 y 2000 del gran artista mexicano Francisco Toledo. La selección estuvo a cargo del mismo Toledo; Américo Sánchez, director del Museo Mural Diego Rivera; Graciela Toledo y Alejandra Yturbe, directoras de las galerías Juan Martín y Arte Mexicano, respectivamente, y la curaduría es de Nadia Ugalde Gómez. Francisco Toledo nació en 1940 en Juchitán, en el istmo de Tehuantepec. Estudió Arte y Diseño en la ciudad de México y comenzó a exhibir sus obras a los 19 años en esa ciudad y en Forth Worth, Texas. Hacia 1960 vivió en París donde conoció a los entonces consejeros culturales de su país, Rufino Tamayo y Octavio Paz. Expuso en galerías de Oslo, Ginebra y Nueva York y en 1965 regresó a su ciudad natal donde creó la Casa de la Cultura en un convento restaurado.
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Entre sus numerosos proyectos culturales se encuentra la creación del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, la Biblioteca para Ciegos, un Centro Fotográfico, la Cinemateca El Pochote y un taller para la realización de papel hecho a mano. Toledo ha vivido, en diferentes períodos de su vida, en Nueva York, París y Barcelona, pero desde 1989 se estableció definitivamente en Oaxaca.
La obra de este artista de renombre y cotización internacionales («Plano de Juchitán» se vendió el pasado noviembre en Christie's en 446.000 dólares) ha sido fuertemente influenciada por la cultura zapoteca (100-850 d.c) cuyo centro era Monte Alban, montaña que domina el punto de unión de los valles de Zaachitlán y de Oaxaca.
Sus ideas se originan en el lenguaje natural de la tierra y la convivencia del hombre y el animal. Su bestiario incluye gatos, serpientes, iguanas, cangrejos, patos, insectos, significativos en las culturas prehispánicas, pero sus interpretaciones son de carácter intuitivo y el sugerente erotismo está exento de toda interpretación freudiana. Un universo atemporal en el que se mezclan la fertilidad, el erotismo, la muerte, ésta última no sólo considerada hermosa sino un deber y un honor en las antiguas culturas pero en la visión de Toledo aparece como un juego.
Gran ilustrador
La paleta de su zoología erótico-fantástica es de colores pálidos luminosos, la línea del dibujo, dentada, a manera de púas. La imagen nunca es violenta, los personajes suspendidos en el aire así como aérea es la atmósfera en la que se encuentran. Es muy conocida su afición por los libros y ha ilustrado, entre otros, «Trece maneras de mirar un mirlo» de Wallace Stevens, «Zoología fantástica» de Jorge Luis Borges, la primera edición en 1983 y la segunda en 1999 con introducciones de Carlos Monsivais. También trabajó con nueve placas de metal para ilustrar una edición colonial del «Nuevo catecismo para indios remisos», una edición de 31 copias realizadas en 1981.
Con excepción de un cuadro que integraba la Colección Gelman, es la primera vez que se podrá apreciar en Buenos Aires un conjunto tan importante y que permitirá penetrar en el mundo esotérico de este artista. Con el auspicio de la Embajada de México en el Centro Cultural Borges (Viamonte y San Martín). Clausura el 9 de julio.
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