14 de junio 2024 - 15:37

Famoso caso clínico de los 60 volvió a las salas de cine

"Repulsión", de Roman Polanski, donde una jovencita Catherine Deneuve experimenta una fobia patológica hacia los hombres, y sufre feroces alucinaciones

Catherine Deneuve en el clásico Repulsión, de Roman Polanski (1965), que volvió en copia 4G

Catherine Deneuve en el clásico "Repulsión", de Roman Polanski (1965), que volvió en copia 4G

Para alguna gente, Roman Polanski es mala palabra, y mala persona. En cambio, para psicólogos, psiquiatras, público en general y espectadoras en particular, “Repulsión” es sinónimo de atrapante película, precisa descripción de una mujer traumatizada, y notable interpretación de la entonces jovencita Catherine Deneuve, todo de la mano del entonces también joven cineasta. Estrenada en 1965, se reestrenó esta semana en copia remasterizada.

Aunque nacido en Paris, 1933, Polanski se crió en la tierra de sus mayores, Polonia. Todavía era un niño cuando sus padres fueron arrestados por los nazis. El padre era judío, la madre católica, pero igual la mataron en Auschwitz. El chico tuvo que arreglárselas por su cuenta en el ghetto de Varsovia.

Ya bajo el comunismo, pudo estudiar en la prestigiosa Escuela de Cine de Lodz. Allí hizo su primera obra maestra, “Dos hombres y un ropero”, un corto muy triste y hermoso que pinta claramente su idea del mundo y de la sociedad. Allí también hizo su primer largo, “El cuchillo bajo el agua”, drama de humor ácido tan bueno que resultó candidato al Oscar. Le ganó “Ocho y medio”, de Fellini, con plena justicia, pero la vidriera le permitió empezar una nueva vida.

Asociado con el libretista Gérard Brach hicieron en Amsterdam un episodio del film “Las más hermosas estafas del mundo”. Desde allí contactaron a un productor estadounidense para hacer en Inglaterra una comedia de humor negro. El estadounidense resultó ser polaco, Gene Gutowski, para más casualidad también sobreviviente del ghetto. El proyecto, entonces, iba a concretarse sin problemas, pero siempre que primero hicieran una obra de encargo.

Repulsión

Suena raro, pero “Repulsión” fue una obra de encargo. La pequeña empresa Compton Films quería hacer algo de calidad, asunto psicológico y bajo presupuesto, que describiera las características de una persona con algún trastorno mental.

Gérard Brach estudió el tema y elaboró la historia de una mujer joven que rehúye a los hombres. Le molestan hasta los intentos de seducción de un buen muchacho, y más aun escuchar los gemidos de placer de su hermana con un tipo que para colmo está casado. Pero no tiene remedio, ambas viven en el mismo departamento. Cuando la pareja se va, ella se queda sola con sus fobias y pesadillas.

Sobre esa base, Polanski desarrolló la puesta en escena, con atención a los detalles, los elementos que pudieran rodear (y repeler) a la enferma, la mezcla de lo real con lo que pasa por su cabeza, el manejo creativo de sonidos y silencios, la ubicación de una foto de infancia que puede ser clave, y, por supuesto, la recepción del público ante lo que estaba viendo y oyendo.

Pequeña anécdota, ésta fue la primera película donde se pudo escuchar sin disimulo alguno el momento en que una mujer tiene su orgasmo, gentileza de la British Board of Films Censors, la junta británica de calificación, que no puso objeciones. Por suerte en ese momento la conducía Lord David Ormsby-Gore, un miembro del Partido Conservador bastante permisivo en materia de arte y pornosoft. Además, ya empezaba la Revolución Sexual de los ’60.

Después

Hacia el final de la película, Polanski hace un pequeño cameo. Es una de las mujeres chismosas del edificio. Con un presupuesto de 65.000 libras esterlinas, la obra recaudó más del doble, solo en el Reino Unido. En el Festival de Berlín ganó el Premio Especial del Jurado. Polanski, Brach y Gutowski se lanzaron a filmar “Cul-de-sac”, de humor negro, y “La danza de los vampiros”, un éxito mundial.

Después cada uno tomó su camino. Polanski se reencontró con Brach en varias ocasiones, para hacer la loca “¿Qué?”, con Sidney Rome ahorrando en vestuario, “El inquilino”, la hermosa y dolida “Tess” y “Búsqueda frenética”, con Harrison Ford. En sus andanzas, dos veces visitó la Argentina, para promocionar “Chinatown” y conocer a Borges (lo primero que pidió fue conocer personalmente a Borges, contaba la jefa de prensa que tuvo que hacer los contactos) y años después para presentar “Tess” en un histórico festival de cine francés lleno de grandes figuras, donde llegó acompañado por la protagonista del film (y su entonces pareja) Nasstasja Kinski, entonces de sólo 19 años.

Y mucho después, ya maduro, se juntó de nuevo con Gutowski, e hicieron “El pianista”, en parte con sus propios recuerdos de infancia, y en parte como un desquite necesario. La habían pasado muy mal, pero eran sobrevivientes.

Dejá tu comentario

Te puede interesar