(19/02/02) Actuación de Fito Páez (voz, guitarra, teclados). Con Gonzalo Arolas (guitarra, teclado), Javier Lozano (teclado), Guillermo Vadalá (bajo) y Sergio Verdinelli (batería). Invitados: Gabriel Carámbula (guitarra), Ana Alvarez de Toledo (coros), Charly García (voz, guitarra, teclado) y Luis Alberto Spinetta (voz, guitarra). (Estadio Obras, 16 de febrero).
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Afortunadamente, Fito Páez se decidió a volver a un sitio del que nunca se debió haber ido: el de sucesor y enlace entre los dos mayores nombres del rock argentino, Charly García y Luis Alberto Spinetta. Muy distintos en su manera de encarar la canción pop, estos artistas marcaron dos de las principales corrientes en la que se movió nuestra música en los últimos años. Y, desde el comienzo, el rosarino, heredero por edad y por admiración de ambos, elaboró una síntesis que lo puso en un lugar destacado. Mucha agua pasó debajo de los puentes y Fito recorrió otros caminos. Pero el presente lo encuentra en un momento excelente, en el que se mezclan muchas de las mejores canciones escritas a lo largo de su vida y, como un símbolo de lo que decimos, con Spinetta y Charly como invitados especiales a su show. Páez no tiene nuevo disco ni, en consecuencia, grandes exigencias de marketing. Se puede dar el lujo, entonces, de tocar lo que se le da la gana y de la manera que más le gusta, oponiéndose inclusive al deseo más evidente de sus fans de seguir escuchando los temas tal como fueron grabados.
El show comenzó con el rosarino ubicado en el medio del playón de Obras cantando y tocando en piano su himno «Dale alegría a mi corazón». Y continuó con un repertorio que abarcó distintas épocas, desde «11 y 6» hasta la imponente «La casa desaparecida» -sin dudas, uno de los momentos culminantes de su concierto-, pasando por «Al lado del camino», «Fue amor», «Tumbas de la gloria» -otro gran tema de su repertorio-, «Cable a tierra» -con nueva versión-, «Piluso», «Un vestido y un amor» -también renovada-, «El amor después del amor», «Brillante sobre el mic», «Circo Beat», etc.
Tuvo una banda más pequeña que otras veces -el clásico trío de rock más el teclado y algunos invitados-. Y compartió el escenario con Luis Alberto Spinetta, que fue brillante en «La bengala perdida» y «Todos estos años de gente», y con Charly García, que reafirmó su buen momento con «Parte de la revolución» y «Ciudad de pobres corazones».
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