"Afectada por la crisis financiera", según señala un artículo de «The New York Times», Amalia Fortabat ha decidido vender algunos de sus tesoros en la subasta que el 8 de mayo la casa Sotheby's dedica al arte moderno e impresionista. Una colección de 20 obras estimada entre 43 y 61 millones de dólares, que comprada en los remates de Sotheby's y Christie's durante las últimas décadas, incluye entre otras firmas emblemáticas, las de Gauguin, Degas, Miró, Matisse y Pisarro.
Siempre se supo que Amalia Fortabat es una de las coleccionistas de arte más importante del mundo, sobre todo de pintura impresionista que es la más cotizada. Junto a los argentinos Blaquier, Helft, Costantini y Herlitzka, la empresaria figura en el ranking de la revista «Art News» que describe el perfil de los 200 coleccionistas top de Oriente y Occidente -aunque sólo los Blaquier poseen pinturas que pueden compararse con las suyas-.
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El huracán que en diciembre pasado azotó a la Argentina, castigó a la mayor parte de los coleccionistas mencionados, pero según cuenta el diario neoyorquino, el propósito inicial de la empresaria y mecenas argentina era vender un Degas y un Gauguin en la subasta del pasado noviembre, aunque calculando el impacto negativo de los atentados del 11 de setiembre podría tener en el mercado, decidió esperar.
Lo cierto es que Fortaba t agregó ahora otras obras a la subasta, pero su caso es muy especial. En estos últimos años decidió encarar proyectos sumamente ambiciosos no sólo ligados a su principal actividad empresarial. En lo que respecta al arte, construyó el Museo Colección Fortabat, que diseñado por Rafael Viñoly se levanta en la manzana 1 del Dique 4 de Puerto Madero para albergar arte latinoamericano, pintores viajeros, precursores y grandes maestros argentinos, ya debería de estar abierto si la Argentina no estuviera en bancarrota.
La estrella de la subasta es un Gauguin, «Mujeres tahitianas junto a las palmeras», que en 1980 Fortabat pagó 18 millones en Sotheby's, y que había pertenecido a Bernice Chrysler, hija del magnate de los autos. Ahora, la estimación oscila entre 15 y 20 millones, pero aclaran que se trata de un Gauguin muy especial para los norteamericanos. Es la primera pintura del artista que se exhibió en EE.UU, en la célebre exposición inaugural del Armory Show de 1913 que marcó un cambio de rumbo en el gusto de los estadounidenses.
Otra estrella
Otra obra notable es el Degas, «Mary Cassatt en el Louvre», donde la célebre pintora aparece retratada junto a su hermana en una galería del museo, apoyada en su paraguas y observando las pinturas. La obra, comprada en Sotheby's por 2,5 millones en el año 1984, tiene una estimación que se eleva a 18 millones.
Un Miró, «Cabeza de campesino» que oscila entre 5 y 7 millones de dólares, completa el listado que menciona Carol Voguel, incisiva periodista que se complace en destacar que si bien las pinturas figuran como procedentes de una colección privada, a ella no se le escapa el nombre de su dueña. Además aclara: «Sotheby's no ofreció ningún incentivo financiero a Fortabat para cerrar el trato, como sí lo hizo con otros coleccionistas que tienen una garantía (el «undisclosed» precio mínimo que una casa de la subasta le promete a la vendedora, sin tener en cuenta el resultado del remate). Según señala Sotheby's, en el acuerdo pesa «nuestra relación con el cliente». El dato es interesante, porque revela que más allá de sus intereses, Fortabat privilegió su amistad de años con Alfred Taubman, el dueño de la subastadora que cayó en desgracia y fue sentenciado a cumplir una pena de tres años por infringir la ley antimonopólica.
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