23 de agosto 2002 - 00:00
"Gente como Soledad revivió al folklore"
-
Netflix en Argentina: nuevas oficinas en Buenos Aires y anuncio de sus grandes estrenos para 2026 y 2027
-
Disney despedirá hasta 1.000 empleados en los primeros recortes bajo la dirección de su nuevo CEO
Roxana Carabajal
Periodista: O sea que lo suyo es casi genético.
Roxana Carabajal: Yo lo siento exactamente así. Como si la música fuera algo genético y hereditario. Mi abuelo Carlos, según me cuentan, ya me subió a un escenario cuando tenía tres años. Después volvieron a subirme en una peña a los 8 ó 9. Y se ve que me gustó, porque nunca más me bajé. Trabajé con mi abuelo en peñas por distintas provincias, después participé de la banda de Peteco, y finalmente decidí largarme como solista.
P.: Usted empezó a hacerse más conocida justamente a partir de esa participación en el grupo de Peteco Carabajal...
R.C.: Exacto. Esa etapa fue importantísima. Porque me dio la posibilidad de cantar pero además de recorrer todo el país, de conocer gente, de hacer amigos. Y así me fui ganando el cariño de la gente. Por eso, cuando me largué sola, no fue como comenzar de cero. Aproveché la situación de que Peteco decidió cambiar su grupo para probar; y así nació el primer disco, «Astilla».
P.: En diciembre del año pasado editó «Fe», el disco que va a presentar recién ahora en Buenos Aires ¿Por qué dejó pasar tanto tiempo?
R.C.: Lamentablemente, ese disco apareció en un momento muy malo. Obviamente, las prioridades de la gente estaban en otra parte y por eso me quedé calladita, sin hacer demasiada difusión, sin grabar ningún video, y sin presentarlo en Buenos Aires. No es que estemos mucho mejor ahora, pero creo que la cosa está más tranquila. Y por eso, vamos a relanzarlo con algunos temas más y lo voy a presentar mañana en el ND/Ateneo.
P.: ¿Se siente parte de la movida del llamado «folklore joven»?
R.C.: Con Peteco y con mi abuelo aprendí a abrir la cabeza, a no quedarme solamente con lo tradicional. Carlos fue un renovador; él le cambió el rasguido a la chacarera. Y Peteco -con otros músicos-, en su época con MPA, fue muy importante en los cambios instrumentales. Esa es la línea que quiero seguir. Porque la gente joven necesita más fuerza, mayor contundencia; sin perder la raíz y sin olvidarse de dónde venimos. Algunos piensan que porque uso un pantalón de cuero para cantar, me estoy haciendo la roquera. Pero no es así. Si me sintiera más cómoda con una bombacha, la usaría; simplemente uso ropa que me resulta cómoda y me gusta estéticamente.
•Identificación
R.C.: Sí. Me siento parte de esa nueva generación. Más allá de cosas que puedan no gustarme, es imposible no reconocer el impulso que ha tenido el folklore gracias a gente como Soledad, Los Nocheros o Luciano Pereyra. Pero hay otra gente, como Tamara Castro, Los Tekis, Los Alonsitos o Raly Barrionuevo, que es con quien más me identifico. Yo quiero ser una más entre ellos. Y tampoco me cierro a nada. Para la reedición del disco, quizá incluya algún tema más melódico; me he juntado con Paz Martínez para ver si escribe especialmente una canción para mí.
P.: ¿Se enojan en su familia si no canta temas compuestos por un Carabajal?
R.C.: Algo de celos hay, es verdad, cuando uno decide cantar otras canciones. Yo siempre he incluido temas de Carlos o de Peteco en mis discos. Pero también me gusta hacer otras cosas, como el «Cristo americano», o algunas composiciones de los hermanos Simón, o del Cuchi Leguizamón, o de Tejada Gómez.




Dejá tu comentario