"Lápices": una muestra en el Centro Cultural Recoleta permite tomar contacto con el arte de estos valencianos.
Las múltiples exposiciones que se inauguraron en estos últimos días en Buenos Aires y el interior del país, demuestran no sólo el poderoso crecimiento de nuestra producción artística, sino también la de un público cuyo gusto y formación han madurado. La llegada del valenciano Equipo Crónica (1964-1981) al Centro Cultural Recoleta, con su sobresaliente, irónico y politizado arte Pop, justo cuando el Centro Cultural Borges exhibe esa celebración del consumismo que es la obra de Warhol, permite a los visitantes informados cotejar, no sólo el inspirado Pop español con el de EE.UU., sino también con el desencantado de Jorge de la Vega.
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Integrado por Rafael Solbes, Manolo Valdéz y, durante apenas un año, por Joan Antoni Toledo, el Equipo Crónica jugó un papel resistente durante la dictadura de Franco y la posterior transición a la democracia, «con una figuración concebida con un carácter crítico, de reportaje o crónica de la realidad social y política», como señala la directora del IVAM, Consuelo Ciscar, museo al que pertenece la estupenda colección.
Y vale la pena destacar la excelencia del trabajo curatorial de Facundo Tomás, ya que junto a cada una de las alrededor de 50 obras, figuran las imágenes de la pintura, fotografía o film citado por el Equipo, que sitúan al espectador frente al original, como «Las Meninas» de Velázquez, la marquilla de lápices de colores Alpino, o «Edición de noche», inspirada en un conocido cuadro de Hooper.
La importancia de esta información adicional la describe Arthur Danto, cuando dice: «A veces, la información pertinente para la identificación e interpretación de una obra cae, sencillamente, en el olvido: desconocemos la identidad de las personas que aparecen en los retratos antiguos; los individuos que conocían las claves para leer ciertos signos y símbolos murieron sin transmitir sus conocimientos a otros. Ya no podemos leer los grabados de Pieter Bruegel como probablemente lo hicieron sus contemporáneos».
Entretanto, aunque las vertientes no pueden ser más diversas, también invita en cierto modo a la comparación la presencia simultánea del estadounidense Frank Stella, que llegó al Malba para inaugurar parte de la serie gráfica «Moby Dick», justo el mismo día en que Roberto Jacoby presentó su instalación «Darkroom», obra de culto -que pocos han visto-de un artista de culto. Stella, junto a Barnett Newman, Ad Reinhardt, Kenneth Noland, Morris Louis y Ellsworth Kelly, es una estrella de la nueva abstracción americana.
Dueño de un oficio envidiable, sorprende con el estallido de formas y colores. Aunque en casi todas las obras que llegaron al Malba, salvo las realizadas en blanco y negro, reitera la misma fórmula de modo casi industrial. Jacoby con « Darkroom», por el contrario, ha montado una instalación cuya intensidad se percibe como inagotable. Durante el vernissage, un crítico comentó la importancia de Stella para la historia del arte, «desde sus pinturas negras hasta el inicio del pseudo barroco», y agregó: «En EE.UU. creen que inventó el marco recortado, por eso no le gusta que se hable de los auténticos creadores, Loza, Melé y el resto del grupo Madí y Arte Concreto Invención».
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