3 de marzo 2003 - 00:00
"Hasta hace poco, yo casi no conocía a Shakespeare"
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Periodista: ¿Este es su primer Shakespeare?
Pablo Rago: Sí. Nunca lo había hecho. Conocía alguna de sus obras, pero ni siquiera las había leído en profundidad. Es más, en 2001, cuando Nicolás Repetto me invitó a su programa «Sábado bus» para que hiciera la escena del balcón de «Romeo y Julieta», él daba por supuesto que yo ya la había hecho en alguna clase de teatro.Y no era así. La verdad es que yo nunca deseé hacer Romeo, siempre me pareció muy lineal. Incluso Mercutio (el principal amigo de Romeo) me parecía mucho más interesante. Pero todo cambió cuando empecé a transitar la obra, ahí conocí la verdadera dimensión de este personaje.
P.R.: Le encuentro muchos puntos en común conmigo, cuando era un adolescente de quince años. Yo miraba para un lado y me enamoraba perdidamente y al segundo siguiente me volvía a enamorar de otra persona y luego de una tercera y de una cuarta. Me acuerdo que cada vez que me enamoraba, me perdía. No me importaba nada de nada, ni lo que me dijeran, ni las circunstancias que me rodeaban. Lo mismo sucede con Romeo y Julieta, ellos viven el aquí y ahora, donde no valen los prejuicios, ni el pertenecer a familias enemigas, donde nada está prohibido. Por ahí Julieta, que es un poco más madura, tiene algún pensamiento más elaborado, pero Romeo recién madura poco antes de morir. En realidad, la tragedia se desencadena cuando matan a su mejor amigo, Mercutio. Estamos investigando mucho sobre la obra, Alicia Zanca nos acercó muchísimo material y además conversamos con una especialista en Shakespeare. Ahí me di cuenta que la gran mayoría de nosotros no tenía ni idea de qué trata «Romeo y Julie-ta». Todos creen conocerla y te dicen: «Ah, sí es una historia de amor». Pero es mucho más que eso. Es una obra de gran proyección social donde todos los enfrentamientos son producto de un odio incomprensible que ha sido heredado de generación en genera-ción. Alicia trató de remarcar, además, que aquí sólo mueren los jóvenes. La obra sondea en las miserias y debilidades de nuestra naturaleza. Seguramente voy a salir de esta experiencia mucho más maduro de lo que entré. Yo me analizo desde hace cuatro o cinco años y veo que este tipo de amor es bastante enfermo.
P.: Los psicoanalistas dicen que en la primer etapa de enamoramiento emergen los aspectos más psicóticos de nuestra personalidad.
P.R.: Algo de eso hay y el cura, Fray Lorenzo, lo explica muy bien cuando dice: «El amor de los jóvenes no vive en el corazón sino en los ojos». Me parece que todo eso potencia aún más la tragedia, porque ocurre en base a nada. Romeo y Julieta se enamoran y deciden casarse, pero ni siquiera se conocen.
P.R.: Es cierto, cuando yo era un adolescente, todos me decían que parecía más grande. Quizás porque empecé a trabajar desde muy chico. Con respecto a «Romeo y Julieta» es muy difícil que un actor de esa edad esté en condiciones de interpretar esta pieza. Lo que nosotros estamos buscando es la esencia del adolescente, no una versión aniñada. Nos cuidamos mucho de hacer una macchieta.
P.: Usted parece actuar en teatro y televisión sin ningún tipo de conflicto ¿Cómo lo logra?
P.R.: Lo primero que hice en teatro fue «Clave de Sol» y «Amigos son los amigos», es decir, la versión teatral de dos programas televisivos. Recién descubrí lo maravilloso que era hacer teatro con «Perla», pero a mí me encanta hacer televisión, es el medio que más conozco y lo disfruto.Además, mi maestro de teatro, Raúl Serrano, nos enseñó a no tener prejuicios contra la televisión. Ahora también quiero que el escenario sea una parte importante de mi vida. En la TV todo es más rápido y más frío. Uno va, se relaciona con un elenco y un equipo, pero la respuesta del público te llega mucho más adelante. En cambio, el teatro es algo mucho más profundo. Me encanta la etapa de los ensayos y también disfruto con cada función. Siento que la energía del público me pega en el cuerpo y eso es algo que no me quiero perder.




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