12 de marzo 2008 - 00:00

"Horton y el mundo de los Quien"

El elefante Horton protagoniza esta buena versión del cuento del Dr. Seuss que, aunqueestirado para hacer un largometraje, resulta eficaz.
El elefante Horton protagoniza esta buena versión del cuento del Dr. Seuss que, aunque estirado para hacer un largometraje, resulta eficaz.
«Horton y el mundo de los Quien» («Dr. Seuss' Horton Eras a Who!», EE.UU., 2008, dobl. al esp.). Dir.: J. Hayward & S. Martino. Guión: C. Paul, K. Daurio, sobre texto de Dr. Seuss. Animación.

Dirigido especialmente a los chicos de preescolar para arriba, si es posible hasta llegar a universitarios, este dibujo adapta y amplia eficazmente un viejo cuento de Ted Geisel, alias Dr. Seuss, publicado tiempo atrás en español bajo el título «¡Horton escucha a Quién!», en una edición ilustrada por el propio autor.

En ella, el elefante (ya todo el mundo sabe que se trata de un elefante) se está bañando, haciendo la plancha muy tranquilo un día de calor en plena selva, cuando siente voces angustiadas provenientes de una mísera pelusita llevada por el viento. Eso pasa por tener orejas tan grandes, aunque seguramente no escuchará todos los ruiditos que existan, sino su vida sería imposible. Es probable que, naturalmente, haya sintonizado una frecuencia de auxilio. Así es como entra en contacto con el pueblito microscópico que está pidiendo ayuda desde ese lugar tan frágil y volátil. Aunque no lo vea, lo escucha, y pone todo su empeño en brindar esa ayuda. Eso pasa por ser tan bueno.

El problema es que otros animales no piensan que sea bueno, sino otra cosa que no vamos a decir, por buena educación. Tampoco seguiremos contando el cuento. Digamos sólo que, al ampliarlo para que dure 86 minutos, los responsable de Blue Sky («La era del hielo», «Robots») le adosaron varias persecuciones, un puente, unas charlas medio largonas, y, eso sí, un detallismo precioso en la pintura del pueblo microscópico, realmente pintoresco, gracioso de sólo verlo, con ese alcalde a cargo de tantas hijas y un solo hijo varón, que deberá hacerse oír de algún modo. Un verdadero pueblito de cuento. Y el elefante es simpático, más gordito que el dibujado por Seuss, es cierto, que además le había hecho unas orejas con forma de alas de ángel, que ahora son menos evidentes, pero igual dejan claro que Horton es un angelote. Que, por supuesto, cuando le toca defender la existencia de esa gente diminuta, dice debidamente la famosa moraleja del cuento: «Aunque nadie la oiga ni la vea, / es una persona, cualquiera que sea».

En 1954, cuando el Dr. Seuss escribió ese cuento, algunos tomaron esa frase como reproche al macartismo (y, ciertamente, lo que dicen por ahí unos monos parece propio del senador McCarthy).

Luego, la misma frase fue tomada como emblema de diversos grupos antiabortistas. Pero también puede ser asumida por cualquier chico, cuando lo manden limpiar el polvillo de su habitación. No sea cosa que destruya algún Quién, que así se llaman los de Villaquién defendidos por el elefante.

  • Antecedentes

    Para interesados, este mismo cuento inspiró un corto de Chuck Jones, con guión y producción del autor, y otro del ruso Aleksei Karayev, hecho con la técnica de dibujo sobre vidrio. También pueden hallarse unos cortos escritos por Geisel, como el ganador del Oscar «Gerald McBoing-Boing», y los menos personales, pero bien contundentes, que escribió cuando era comandante del Departamento de Animación de la 1° Unidad de Películas del Ministerio de Guerra de los EE.UU., precisamente durante la guerra. En cuanto a lo de doctor, bueno, fue en memoria del padre, que soñaba verlo graduado en Oxford. Al menos lo escuchó.

    P.S.
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