Aparte de enorgullecerse reiteradamente de la fidelidad del público argentino, Julio Iglesias mencionó varias veces su preocupación por el fuerte éxodo que se está produciendo en el país. «Me entristece ver colas en los consulados extranjeros en un país hecho por inmigrantes españoles, italianos, árabes y judíos. Porque las gentes que no luchan por su país no son gentes que merecen sus abuelos, que vinieron en barcos a esta tierra de promesas», dijo, por ejemplo, a un Luna Park colmado fundamentalmente de mujeres que -como ha sucedido invariablemente a lo largo de estos 32 años de romance-, disfrutaron del cada vez más el multi-idiomático repertorio del cantante. Aunque su público reclamaba «¡En español, Julio!», él cantó en catalán, en inglés, en italiano y en francés.
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Pasaron: «Galicia» en catalán; «Agua dulce», «Natalie» y «La Carretera» en español; «All of you» y «Unforgettable» en inglés: «Caruso» en italiano y «Mamy blue» en francés.
Su presentación en el Luna Park transcurrió muy cercanamente a lo previsible, salvo cuando le hizo un homenaje a su invitado especial Robert Duvall, quien como se sabe está filmando aquí. Le dedicó un tango, animado por una pareja de bailarines que fue uno de los mayores aciertos del espectáculo y sirvió para disimular el dudoso estilo tanguero del artista español. Galán eterno, al fin, Iglesias comentó que «Cada vez que canto un tango tengo que ir a hacer el amor esa misma noche, a veces hasta de parado».
Y a Duvall le dijo en su momento: «Robert, si con este tango no embarazas a alguien, te devuelvo el dinero de la entrada». Aunque lejos de las fans adolescentes aulladoras de otros cantantes de moda, su público de cuarentonas no se privó de exteriorizaciones estilo «Julio, sacate todo», «No te mueras nunca» y una hasta masculló lo suficientemente alto «Mi marido no entiende qué le veo, pero está cada vez mejor».
Así las cosas, Julio Iglesias cubrió sobradamente con las expectativas de ese público, respondiendo a cada uno de sus pedidos y hasta improvisando temas que compuso a los 25 años. Antes del final interpretó un potpurrí que incluyó «Cuando tú no estás», «33 años» y «El amor», entre otros temas que muchas veces tuvo que tararear porque, confesó, ya no recuerda esas letras.
Casi tres horas de recital -con más de treinta temas-, culminaron con un «Voy a seguir cantando en la Argentina hasta que me muera».
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