15 de julio 2008 - 00:00

"Ilusión": dúo de amor bien bailado

Margarita Molfino y Pablo Castronovo son los excelentes oficiantes de una atractiva pieza de danza contemporánea sobre tema amoroso, que ambos crearon junto con la directora Leticia Mazur.
Margarita Molfino y Pablo Castronovo son los excelentes oficiantes de una atractiva pieza de danza contemporánea sobre tema amoroso, que ambos crearon junto con la directora Leticia Mazur.
«Ilusión». Creación: M. Molfino, P. Castronovo y L. Mazur. Mús.: M. Bosa. Esc.: A. Vaccaro. Ilum.: F. Cantini. Vest.: M. González. Dir.: L. Mazur. (El Camarín de las Musas; viernes, a las 21).

En «Ilusión» suceden muchas cosas alrededor de las alternativas físicas de una pareja (Margarita Molfino y Pablo Castronovo) que se atrae y se repele, según las circunstancias, en un extendido dúo de amor con sus variaciones. Leticia Mazur, recordada sobre todo por la muy bella «Secreto y Malibú», dirige esta experiencia con buena parte de improvisación, que ella firma, democráticamente, con los dos intérpretes.

La atmósfera de «Ilusión» fluctúa entre lo realista y lo onírico. En el comienzo, la pareja recorre el espacio escénico en una suerte de ronda muy dinámica (ambos entran por la platea a un salón con un espejo, una araña encendida y un fondo donde se proyectarán imágenes), vestidos con ropas del siglo XVIII. Luego vendrán las confesiones (el bailarín no tiene manos sino muñones), el rechazo de ella y más adelante, el despertar a un amor loco. El hombre combina la realidad del espacio con la virtualidad de las imágenes y entra y sale del mundo ilusorio como si nada. Ella está fascinada con la transformación.Luego se suman varias instancias de conocimiento que terminan en un enlace sugestivo en el piso del escenario mientras las imágenes muestran a la pareja en un abrazo, donde se ha cambiado la falda de la mujer por tentáculos de pulpo.

Para narrar esta historia particular que oscila entre el desconcierto y el humor, los excelentes intérpretes y la directora recurren al lenguaje dancístico contemporáneo que echa mano a la dramaturgia, al teatro físico, a la compulsión roquera pero también a la sutileza del movimiento quebrado, post expresionista.

El efecto multimedia está muy bien logrado en «Ilusión». Por ejemplo, al huir de las urgencias amatorias de la mujer, el hombre se eleva en el aire como si fuera un pájaro, o la escena del final con pulpo incluido. El resto de los elementos plásticos, tanto la precisa escenografía, el anacrónico vestuario y las luces con protagonismo. contribuyen al logro de esta creación. La música de Martín Bosa es un mix que une a Bach con Babasónicos, entre otros ritmos y géneros, concretando así un soporte sonoro tan audaz como efectivo, que Leticia Mazur desde la dirección aprovecha a pleno.

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