«La Apoteosis del Rey Jacobo I», la
obra de Peter Paul Rubens cuya posible
«exportación» por una cifra millonaria
preocupa al mundo del arte
británico al punto de exigir la intervención
del gobierno.
Londres (ANSA) - El mundo británico del arte trata de evitar la pérdida del cuadro de Peter Paul Rubens (1577-1640) «La Apoteosis del Rey Jacobo I», ante la perspectiva de que sea vendido en una cifra millonaria a un coleccionista extranjero.
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La obra, pintada en 1636, estaba en manos privadas desde hacía 200 años, y será subastada en julio. Se trata del boceto al óleo para la pintura que adorna el techo de la sala de banquetes del palacio de Whitehall, construido por Inigo Jones, y que Carlos I encargó al artista flamenco en 1628 para homenajear a su padre. Representa al rey elevado al cielo por la justicia mientras que unos querubines llevan los símbolos de su majestad terrena: la corona y el globo terráqueo.
Fue adquirido por el segundo vizconde de Hampden en el siglo XVIII y permaneció en su familia desde entonces.
Valuado en 22 millones de dólares, fue ofrecido a la Tate Britain por 12 millones de dólares gracias a un subsidio impositivo especial del gobierno.
Hugh Leggat, el ex curador británico de galerías y museos, escribió al primer ministro, Gordon Brown, para que intente impedir la exportación de una pintura de tan alta significación para los británicos. Leggat teme que el cuadro, objeto en 1981 de un préstamo anónimo a la National Gallery de Londres, sea vendido tras la muerte de su propietario, el sexto vizconde de Hamden.
Stephen Deuchar, director de la Tate Britain, calificó la pintura como un «ícono de la historia británica, además de ser una obra de arte bellísima».
El cuadro será expuesto en la Tate Britain hasta el 31 de julio.
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