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La exhibición es un excelente ejemplo de la hibridación de lenguajes artísticos de nuestro tiempo, donde se cruzan el dibujo, la escultura, el video, la literatura y el diseño. Informate más
Luego, en abierta contradicción con ese «estilo cartonero», perfora la superficie de esa torre marrón con los coloridos círculos y óvalos transparentes que ofician de mirillas, cuyo diseño evoca los vidrios esmerilados de la arquitectura déco que prosperó en la Argentina durante la década del 50.
La disparidad estilística que conjuga
Aunque nada autoriza a decirlo, la monumental obra que domina el lobby podría ser un llamado de atención, y sin embargo, su gracia reside en la ambigüedad del mensaje, en el refinamiento del planteo.
Aspiración con reminiscencias neorrománticas que se expresa en la maqueta de un charco dorado, un paisaje de juncos bajo un globo luminoso que semeja el sol, que habla de la nostalgia que suscita ese paraíso quieto y provinciano. Con otro tono y como contrapartida a ese mundo estático, figura una exuberante laguna que derrama sus aguas color turquesa pletóricas de huevas, algas y plantas acuáticas donde late la vida, y que exalta también la plenitud de la naturaleza, subrayada por un monitor que se mimetiza con el paisaje.
Las obras ostentan el espíritu de los años 90, presente en su «belleza» ornamental, en la estetizaciónde las formas que invadenla sala con la espontaneidad de un gesto poético. Gesto que, por otra parte, se aleja del texto crítico de la curadora. Si bien en una de las paredes,
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