Interesa a coleccionistas el aún incipiente arte urbano

Espectáculos

La coleccionista Graziella Crivelli despidió el año con una comida temática, dedicada a las intervenciones artísticas urbanas, disciplina cuyo objetivo es sorprender, quebrar, aunque sea por un instante la monotonía de lo previsible. El tema surgió a partir de dos invitados especiales, Marta Minujín y Patricio Forrester, un argentino radicado en Londres que se ha especializado en llevar el arte a la calle y que llegó a Buenos Aires para presentar sus proyectos en el Malba.

Minujín, artista avezada en esta disciplina, consolidó esa noche con su presencia el interés por un arte, que si bien ya es moneda corriente en Europa y EE.UU., recién en esta última década suscita tibias adhesiones en la Argentina, salvo las expresiones cargadas de intención política, que cobraron fuerza a partir de la crisis de 2001.

  • Reconocimiento

    Con sus ya célebres intervenciones, como el «Obelisco acostado» (1979), la «Remitificaciones de Carlos Gardel» (1981) que hizo arder en Medellín, o «El Partenón de libros» (1983) que instaló en la Avenida 9 de Julio, entre otras, Minujín supo ganar reconocimiento internacional. Y como su actividad no cesa, habló sobre «Los meses del año», las inmensas esculturas que en estos días se pueden ver en el Malba, y mostró imágenes de «Las piernas de la mujer», obra que la semana pasada colgó en la Avenida Montes de Oca. El estilo de Minujín es eminentemente vital, el cuerpo de esa mujer de la cual aparecen ahora las piernas, estuvo ya desmembrado en las cercanías del Centro Cultural Recoleta. «Ahora está cada vez más fragmentado», observa la diva del Di Tella, que desde la década del '60 asegura que «todo es arte» y actúa en consecuencia.

    Por su parte, Forrester explicó el sentido y los secretos de sus intervenciones en la vía publica de Londres, las estrategias que utiliza junto a su grupo, Artmongers, para «tomar» espacios y transformar a los simples transeúntes en activos espectadores. Pero lo más interesante fue el relato de cómo este grupo de artistas ha conformado un pequeña Pyme, ya que el municipio y los miembros de la comunidad contratan sus servicios para resolver problemas de la estética urbana. Un buen ejemplo es el de una empresa que no sabía qué hacer con un enorme y antiestético equipo de aire acondicionado, y cuando los artistas decidieron cubrirlo con fotografías de todo el personal, terminó por convertirse en el corazón de la institución.

    Para otro proyecto, « Making the Hands», invitaron a 500 personas del barrio que realizaron una obra de arte con las fotografías de sus manos, desde el barrendero y los mecánicos, hasta los niños y ancianos. La participación en este «teatro de manos» acentuó el sentimiento de pertenencia al lugar. La obra «Vacatachos» conjuga el arte con el reciclado de basura. Se trata de unos tachos de basura que fueron instalados en Londres y pintados como vacas (que hasta mugen al abrirlos en su última y sofisticada versión), y que Forrester aspira instalar en Argentina.

    En los proyectos para nuestro país, cuenta con el apoyo del talentoso artista y fotógrafo Daniel Luna, quien destacó la importancia y el papel preponderante que puede cumplir el arte cuando se trata de buscar de soluciones, a veces insospechadas, a la diversidad de problemas que engendran las megalópolis. Aclaró que las acciones de Artmongers no trata de imponer su presencia por la fuerza, y que difieren de los típicos graffiti, para algunos «una perturbadora degradación del arte» y para otros «una fuente de inspiración o experiencia vivificante», pero por sobre todo, tema controvertido que en EE.UU. determinó la sanción de una ley que pena a los pintores callejeros. Luna recordó la obra de arte público que realiza en Buenos Aires Marino Santamarina, su Gardel que brinda identidad al barrio del Abasto y que expuesto a las inclemencias del tiempo, necesita una repintada.

    A la hora del postre, Forrester agregó que lo convocaron para realizar un mural en Deptford, junto al Greenwich londinense, una zona pobre y superpoblada de artistas. En este barrio se encuentra el Goldsmith's College, una de las mejores facultades de la Universidad de Londres, donde él cursó la maestría en Artes Visuales. «El mural esta emplazado en un muro ciego, una medianera que da a la Plaza Central, aunque mas que un espacio planeado es un agujero que quedó de la Segunda Guerra Mundial», señaló el artista. «La idea de colgar algo de las chimeneas, fue el intento de escapar a los artistas 'grafiteros' y mantener un espacio plano.

    Queríamos hacer algo que no tuviera nada que ver con el muralismo socialista mexicano, y que mas bien se riera de la burguesía. 'His'n' Hers', ( título del mural) se transformo en un icono de la zona, no por representar a su gente sino más bien a los otros, ya que Deptford es un lugar extremadamente multicultural y ese color rosado es el cliché de la piel del hombre blanco».

    En Buenos Aires se ven obras que serían bienvenidas en todos los grandes centros del mundo, y aunque en algunas intervenciones como Alvear Fashion & Arts, la alfombra tiene todavía más protagonismo que el arte, el Malba tiene un espacio para intervenciones urbanas donde estuvo un «Penetrable» de Julio Le Parc y ahora se exhibe «Volumen» de Sergio Avello». La instalación de Avello, realizada para la explanada del Museo, conjuga luz y sonido en una propuesta interactiva entre el público y el medioambiente. Además, este año en Puerto Madero aparecieron las vacas que presentó Dudu Von Thiellman, subastadas a beneficio de la Fundación Esclerosis Múltiple, y ahora, en la Plaza San Martín, palpitan los radiantes corazones de la Fundación Favaloro, pintados por artistas de todo el país.

    Sin embargo, una de la dificultades del arte urbano es el gusto, porque nadie puede negar que en nombre del arte hay «engendros» que no han alcanzado este status en todas las ciudades del mundo. No hay nombres geniales que aseguren de antemano el éxito de una obra. El pensador estadounidense Arthur Danto, relata el conflicto que desató la instalación de una escultura del genial Richard Serra en la Plaza Federal de Nueva York, y cómo los vecinos lograron que se llevaran la obra emplazada «a beneficio del público» y les restituyeran su fealdad habitual. «El público involucrado debería poder participar en las decisiones que afectarán estéticamente su vida», recomienda Danto.

    El otro problema de las intervenciones urbanas, es su mercado inexistente y la dificultad de financiación. Ahora, el programa británico de buscar «soluciones» urbanas a partir del arte, aparece como algo novedoso en esta materia difícil.

    Para despedir el año estaban Magdalena Cordero, Arturo Crivelli, Dominique Biquard, Luis Parenti, Florencia Braga Menéndez, Max Gómez Canley, Cibyl Cohen, entre otros.
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