21 de diciembre 2006 - 00:00
Interesa a coleccionistas el aún incipiente arte urbano
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Una
intervención
» del
argentino
radicado en
Inglaterra
Patricio
Forrester,
líder de una
pyme de
artistas que
es contratada
por
municipios
miembros
de la
comunidad
para
resolver
problemas
de la
estética
urbana
londinense (izq). La «Mujer desmembrada» que acaba de colgar en la fachada
de la ex fábrica Bagley (hoy Fundación Lebensohn) la
pionera en intervenciones urbanas argentina Marta Minujín (der).
En los proyectos para nuestro país, cuenta con el apoyo del talentoso artista y fotógrafo Daniel Luna, quien destacó la importancia y el papel preponderante que puede cumplir el arte cuando se trata de buscar de soluciones, a veces insospechadas, a la diversidad de problemas que engendran las megalópolis. Aclaró que las acciones de Artmongers no trata de imponer su presencia por la fuerza, y que difieren de los típicos graffiti, para algunos «una perturbadora degradación del arte» y para otros «una fuente de inspiración o experiencia vivificante», pero por sobre todo, tema controvertido que en EE.UU. determinó la sanción de una ley que pena a los pintores callejeros. Luna recordó la obra de arte público que realiza en Buenos Aires Marino Santamarina, su Gardel que brinda identidad al barrio del Abasto y que expuesto a las inclemencias del tiempo, necesita una repintada.
A la hora del postre, Forrester agregó que lo convocaron para realizar un mural en Deptford, junto al Greenwich londinense, una zona pobre y superpoblada de artistas. En este barrio se encuentra el Goldsmith's College, una de las mejores facultades de la Universidad de Londres, donde él cursó la maestría en Artes Visuales. «El mural esta emplazado en un muro ciego, una medianera que da a la Plaza Central, aunque mas que un espacio planeado es un agujero que quedó de la Segunda Guerra Mundial», señaló el artista. «La idea de colgar algo de las chimeneas, fue el intento de escapar a los artistas 'grafiteros' y mantener un espacio plano.
Queríamos hacer algo que no tuviera nada que ver con el muralismo socialista mexicano, y que mas bien se riera de la burguesía. 'His'n' Hers', ( título del mural) se transformo en un icono de la zona, no por representar a su gente sino más bien a los otros, ya que Deptford es un lugar extremadamente multicultural y ese color rosado es el cliché de la piel del hombre blanco».
En Buenos Aires se ven obras que serían bienvenidas en todos los grandes centros del mundo, y aunque en algunas intervenciones como Alvear Fashion & Arts, la alfombra tiene todavía más protagonismo que el arte, el Malba tiene un espacio para intervenciones urbanas donde estuvo un «Penetrable» de Julio Le Parc y ahora se exhibe «Volumen» de Sergio Avello». La instalación de Avello, realizada para la explanada del Museo, conjuga luz y sonido en una propuesta interactiva entre el público y el medioambiente. Además, este año en Puerto Madero aparecieron las vacas que presentó Dudu Von Thiellman, subastadas a beneficio de la Fundación Esclerosis Múltiple, y ahora, en la Plaza San Martín, palpitan los radiantes corazones de la Fundación Favaloro, pintados por artistas de todo el país.
Sin embargo, una de la dificultades del arte urbano es el gusto, porque nadie puede negar que en nombre del arte hay «engendros» que no han alcanzado este status en todas las ciudades del mundo. No hay nombres geniales que aseguren de antemano el éxito de una obra. El pensador estadounidense Arthur Danto, relata el conflicto que desató la instalación de una escultura del genial Richard Serra en la Plaza Federal de Nueva York, y cómo los vecinos lograron que se llevaran la obra emplazada «a beneficio del público» y les restituyeran su fealdad habitual. «El público involucrado debería poder participar en las decisiones que afectarán estéticamente su vida», recomienda Danto.
El otro problema de las intervenciones urbanas, es su mercado inexistente y la dificultad de financiación. Ahora, el programa británico de buscar «soluciones» urbanas a partir del arte, aparece como algo novedoso en esta materia difícil.
Para despedir el año estaban Magdalena Cordero, Arturo Crivelli, Dominique Biquard, Luis Parenti, Florencia Braga Menéndez, Max Gómez Canley, Cibyl Cohen, entre otros.


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