17 de agosto 2007 - 00:00
Interesante muestra de cultura mapuche
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«Mapuche-Arte de los Pueblos del Sur» está compuesta por
importantes piezas (elementos rituales, platería, textiles y
objetos cotidianos) del acervo de la Fundación Nicolás García
Uriburu.
Los mapuches se distinguen por un estilo reconocible en platería que tuvo su auge durante el siglo XIX. Entre las piezas destacadas, «trarilonko» (cintas de lana finamente tejidas decoradas con casquetes de plata), «ngutroes» (vinchas), «chaguai-chapel» (aros rectangulares, lisos, sin decoraciones), «llankatu» (cuentas o chaquiras multicolores), «tupos», «sekil» de tres cadenas, uno de los pectorales más vistosos y de mayores proporciones.
Así se llega a los textiles, una de las artesanías más vigentes, es a través de ellos que las mujeres se encargan de transmitir a las futuras generaciones el lenguaje de los símbolos, historias, mitos y mensajes, señalamos el «wirikanpotro» (frazada decorada con granjas de colores), el «makuñ» (poncho mapuche), que de acuerdo al diseño, da cuenta del poder y jerarquía de su portador, así como los «trarüwe», faja destinada a ceñir la figura femenina en la que la tejedora plasma los deseos y promesas que rodearán el cuerpo de las mujeres de la tierra.
En el final del texto de Joaquín Molina, éste señala la visión humanista, socialista, utópicade Nicolás García Uriburu que al crear su fundación y dar marco jurídico a las colecciones de arte de los pueblos originarios de América , reafirma su fuerte compromiso artístico y social.
Todo es nítido, ascético, en un mundo de colores rojos, celestes, verdes, grises, sin matices, la materia: una delicada espesura.
También hay textos poéticos, una narración sin anestesia que puede seguirse paso a paso, quizás autobiográfica.
Soledad, lamentos, abrazos, ilusiones, despojamientos, lo que cada mujer ve de sí misma en un espejo, la búsqueda del amor, «vivir y gozar en el paraíso» de su nido, la duda, el deseo de escaparse, el refugio del hombro amado, de repente, enfrentarse a la mentira y la traición, ruegos, el olvido y el fuego.
Entre otras, se pregunta: ¿por qué en la vida amorosa de los sujetos comunes el dolor no duele con el mismo encanto que en un bolero como «Dos gardenias para ti»?. La autora invita a hundirse en unos tragos y el Wincofon que está en la galería a sumergirse en el baile. Elsi del Río-Arte Contemporáneo (Arévalo 1748).




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