15 de mayo 2006 - 00:00

Internet pone en jaque las leyes de copyright

Uno de los momentos deldebate sobre derechos deautor, que se desarrolló enel Caesar Park y la Feriadel Libro.
Uno de los momentos del debate sobre derechos de autor, que se desarrolló en el Caesar Park y la Feria del Libro.
Autores, académicos y músicos debatieron en jornadas realizadas en el hotel Caesar Park sobre los límites del derecho de autor en libros, canciones y películas. Se enfatizó en que el problema actual no radica en perfeccionar la ley de Propiedad Intelectual N° 11.723, sino en cómo aplicarla en casos de avance vertiginoso de la tecnología (Internet, reproducción de MP3, ringtones).

Sebastián Bloj, director de CADRA, cámara que se ocupa de la protección de los derechos de propiedad intelectual de autores y editores de libros y publicaciones, conversó con este diario. CADRA fue fundada en 2000 y sus funciones principales son autorizar la reproducción mediante fotocopias de obras protegidas por el derecho de autor, en forma parcial (hasta 20% de la obra) y bajo remuneración.

«Respecto de las dificultades frente a Internet, el libro tiene menos problemas que la música o las películas. De libros hay bastantes casos de descarga pero no tan graves», dice. El artículo 17 de la Constitución da protección a la propiedad intelectual estableciendo que todo autor o inventor es propietario exclusivo de su obra, invento o descubrimiento. Guillermo Ocampo, director general de SADAIC, dijo a este diario: «La ley de propiedad intelectual establece en su artículo 20 que el derecho de una película la comparten el productor, el director y el guionista. Y si la película es musical también los músicos tienen derechos autorales. En la música el derecho es sólo del autor y lo mismo en un libro. La ley protege, no es la protección teórica la que se discute sino la práctica. El derecho moderno con menor desarrollo reconoce la propiedad intelectual, el problema es como defenderla y los inimaginalbes abusos que sufre con el avance de la tecnología».

Por caso, proliferan los «ringtones» (sonido que reemplaza al tono de llamada del celular por una canción de cualquier artista), truetone (ringtone polifónico o monofónico) y MP3 (música bajada de la computadora a CD o directamente a reproductores de MP3). El pago de derechos se rige por criterios generales de distribución pero el problema es cómo identificar las obras para que sean pagados los derechos a sus titulares.

Cuando ya está establecido cómo se paga en los casos de salones de fiesta, boliche, raves (se calcula un porcentaje en función de la recaudación de entradas), en el caso de los DJs y de las radios, el nuevo problema es como pagar derechos según los ringtones o los temas almacenados en MP3 computadoras y reproductores.

A esto último no se encuentra solución excepto declarar ilegal los sitios que permitan bajar música y promover que las compañías telefónicas impulsen bajar ringtones autorizados. «Hay que permitir que internet sea un modo de comunicación pero que haya respeto al derecho de autor. La única manera de combatir la ilegalidad es la iniciación de acciones judiciales», señaló Ocampo.

En la Argentina, tras una reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, está reconocido que la protección del derecho de autor sea de 70 años después de la muerte del autor. ¿Pero cómo se defiende en la práctica? En general, las obras tienen una circulación que no hace fácil su protección territorial. Esto es, el ejercicio individual del derecho de autor no se puede ejercer en este campo.

La solución que se vislumbra es explicada por Ocampo: «Queremos poner en funcionamiento un sistema que permita ingresar los datos a todas las sociedades de autores para que en un país se pueda ver si se está pasando algún tema propio y comunicárselo al autor. Se apunta a una conformación de un sistema de información común. Pero ¿cuál es el límite de la propiedad intelectual? Hay que procurar que no avance sobre el derecho de la gente a tener esa tecnología y que a la vez no impida a los autores percibir ingresos por sus obras. Desde mi punto de vista, si no protegemos, no hay creación», concluyó Ocampo.

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