¿Regresa Milos Forman a la «estrategia Salieri», después de mucho tiempo sin lograr un nuevo éxito y siete años de ausencia de las pantallas? En «Los fantasmas de Goya», su nuevo y oscarizable film, Forman recurre de nuevo a un personaje real, el pintor Francisco de Goya, para enfrentarlo al inquisidor Hermano Lorenzo , de una manera similar a la que planteó al oponer la mediocridad y la frustración de Antonio Salieri a la sombra de Mozart.
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Y, como en su exitoso «Amadeus», otra vez da mayor protagonismo rival, el personaje que interpreta Javier Bardem, en sus intentos de «cambiar el mundo pero de manera desacertada; primero como inquisidor y más tarde como ministro de José Bonaparte». Forman ha dicho que ese personaje está perfectamente representado en el cuadro de Goya «Saturno devorando a un hijo». El artista está interpretado por el sueco Stelan Skarsgard, y la tercera protagonista es una joven de buena familia que sirve de musa para el pintor y es arrestada y sometida a todo tipo de vejaciones por parte de la Inquisición (Natalie Portman).
Forman visitó el Museo de El Prado de Madrid en los años ochenta y comenzó a indagar sobre aquella persona «capaz de plasmar dos mundos tan diferentes como el existente en un retrato de la familia real y el de las Pinturas Negras», dijo.
El más sorprendido, en todo este proceso, fue naturalmente Bardem: «Me encontré con Forman en Sevilla, tras su propuesta de participar en esta película y haber leído el guión, y le dije que sería un placer hacer de Goya», dijo el actor. «Soy español y tengo la cara grande, y Goya era un señor grandulón. Me sorprendió mucho cuando me dijo que no, que iba a hacer de cura. Pero acepté, sólo por confianza en él».
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