Mientras se sigue desarrollando la sorda competencia por el futuro del DVD, trascienden detalles sobre el formato que llevarán a muchos usuarios a pensarlo más de una vez antes de embarcarse en inversiones de este tipo. En la permanente batalla contra la piratería que mantienen los estudios de Hollywood -batalla que nunca toma en consideración el tema de los precios de venta al público- se ha logrado la incorporación de una medida de seguridad anticopia denominada Advanced Access Content System (AACS) tanto en los HD DVD como en los Blu-ray.
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El AACS implica que si no se adquiere un televisor con un conector HDMI (cualquier modelo fabricado antes de 2005, de los que todavía hay gran cantidad en el mercado), la calidad de la imagen será automáticamente reducida a través del manejo de la señal que va desde el reproductor al aparato de televisión, con resultados que no difieren en nada de los que se obtienen actualmente con los reproductores de DVD comunes. En pocas palabras, aquellos que adquieran un reproductor de cualquiera de los dos formatos de alta definición de DVD, también deberán cambiar su televisor si es que quieren aprovechar las ventajas en cuanto a calidad de imagen que promete el medio.
Así se explica la reciente comunicación de una gran compañía de electrónica, que indica que hará una enorme inversión de marketing para incrementar la comercialización de nuevos periféricos digitales (televisores, cámaras, etc.), aparatos que será indispensable renovar si es que se quiere acceder a la terra incógnita de la alta definición.
Lo más curioso de todo esto es que el AACS es una solución tecnológica, ideada en conjunto con los proveedores de contenidos, cuyo objetivo es prevenir la piratería, y sin embargo, a diferencia de lo que ocurriría en los Estados Unidos (y en Argentina), los reproductores y los discos comercializados en Japón y otros países asiáticos sólo comenzarían a hacer efectiva la restricción de calidad a partir del año 2011, con lo que las naciones más conocidas por su relajación a la hora de la defensa de los derechos de autor (ajenos) tendrían una ventana de cinco años antes de sufrir algún tipo de inconveniente tecnológico relacionado con la calidad de imagen. En el mundo de la oferta y la demanda, la posibilidad de un mercado con millones de potenciales consumidores también marca la diferencia.
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