23 de junio 2004 - 00:00
"La Biblioteca fue el espejo de todo lo que no ha funcionado"
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Elvio Vitali sostiene que para evitar los robos en la Biblioteca Nacional necesita acelerar el proceso de inventario y mejorar los elementos técnicos, para eso precisarán de recursos adicionales.
Periodista: ¿Qué imagen tiene el público de la Biblioteca?
Elvio Vitali: La Biblioteca Nacional tiene un valor simbólico en el imaginario de la gente. Los argentinos vivimos el mal funcionamiento de la Biblioteca como un espejo de todas las cosas que no han funcionado en el país. La Biblioteca tiene una larguísima historia de frustraciones. En ese sentido sería una gran señal para la nación echarla a andar. El compromiso es normalizarla, hacerla funcionar y ponerla a la cabeza del sistema de bibliotecas nacionales. Es curioso que el sistema de bibliotecas nacionales -donde están las populares y la del Maestro-tengan un grado de funcionamiento menos caótico que ésta. Tal vez sea porque aquellas están sostenidas por el aporte de la comunidad. Es que la comunidad valora una biblioteca en su barrio, un barrio que tiene una biblioteca y una librería, por lo menos, es mejor, muestra una mejor calidad de vida. Haber sostenido en todos estos años de crisis esas bibliotecas, con mas o menos apoyo del Estado, revela un lugar de donde los argentinos no están dispuestos a bajarse.
P.: Usted repite que la Biblioteca Nacional debe ser la cabeza de las biblioteca nacionales. ¿Cómo se logra?
E.V.: Para ello debe dar un servicio normalizado, mejorar su funcionamiento en todos los niveles, que funcionan pero deficitariamente, en algunos casos más en otros menos. Buscamos mejorar el rendimiento de la Biblioteca con la ayuda de los concejos consultivos honorarios, donde están representados los investigadores y los profesionales bibliotecarios. Estamos atacando los hechos centrales del no funcionamiento en forma decidida. El primero son las relaciones laborales.
P.: ¿Qué pasa con los sindicatos que causaron tantos problemas a Horacio Salas?
E.V.: Contamos con un ámbito de diálogo, que ya había abierto Torcuato Di Tella. Creemos que hay una suerte de apoyo a esta nueva administración.
P.: ¿Cómo podrán superar los conflictos?
E.V.: Sentándonos a discutir y encontrando acuerdos. Hemos acordado la concreción de un nivel de concursos para dar estabilidad laboral a un rango de empleados, que ellos venían reivindicando. Parece razonable darle curso.
P.: ¿A quiénes?
E.V.:A gente que está transitoria y puede pasar a la planta estable. Eso va a descomprimir una parte de los conflictos.
P.: ¿No cree que hará crecer la superpoblación de empleados?
E.V.: No, porque hay tantas tareas para hacer que somos pocos. La Biblioteca tiene 350 empleados, de los cuales unos 150 son contratados, el resto son planta transitoria y planta permanente. Los concursos se harán entre transitoria y permanente.
P.: ¿Cuántos van a elegir?
E.V.: Un centenar. Los concursos en estas categorías son los de las más bajas de la administración pública. Luego habrá otro concurso, de otras características, para la categorías más altas. Hay categorías abiertas y otras cerradas, seguiremos las normas de la Secretaría de la Gestión Pública.
E.V.: Ese problema tiene que ver con el grado de equipamiento. Hay una nueva empresa de seguridad, que contrató Horacio Salas, que tiene mejor nivel de funcionamiento, pero necesitamos más cámaras, una infraestructura mas moderna y eficaz. Para el resguardo del patrimonio, que es una de nuestras tareas, es importante acelerar los inventarios. El libro que no está inventariado no existe, y la posibilidad de perseguir la sustracción de un libro no inventariado es bastante relativo.
P.: La Biblioteca sufrió el robo de valiosos mapas, se denunció que un libro de Borges que había salido a remate era de la Biblioteca...
E.V.: Hay técnicas eficaces para evitar los robos. En esto también es clave refundar un pacto laboral con el personal de modo que, las frustraciones que hoy sienten, se conviertan en orgullo por trabajar en esta Biblioteca. Aquí hay muchos salarios muy bajos. La intención de esta Dirección es mejorar las condiciones de trabajo en la medida de lo posible.
P.: Salas denunció que hay problemas de presupuesto...
E.V.: Tenemos un problema de presupuesto, y no sólo en este aspecto. Debemos conseguir recursos para mejorar técnicamente algunos procesos que contribuyan en forma decisiva a la eficacia. Hablar de seguridad, inventario, microfilmaciones, supone recursos adicionales.
P.: ¿Los van a tener?
E.V.: El presidente nos ha planteado que sobre la base de proyectos responsables está dispuesto a darnos una mano. Con el aporte de los consejos asesores seleccionaremos prioridades y urgencias.
P.: ¿Se encontró con algún problema que desconocía?
E.V.: No, la problemática de la Biblioteca es casi pública. De mis charlas con los distintos directores he sabido todo lo que aquí preocupaba, con Héctor Yanover, como colega librero, con Silvio Maresca, por vinculaciones partidarias, con Francisco Delich, como cliente de mi librería, y con Horacio Salas, con quien he compartido todo este año en la Secretaria de Cultura, donde yo era funcionario en otra área. Jamás imaginé estar al frente de la Biblioteca Nacional, pero siempre supe sus problemas porque los he conocido de buena fuente, y no hay gran novedad en el tema, son problemas que se arrastran desde hace varios años.
Entrevista de Máximo Soto




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