24 de julio 2002 - 00:00

La diáspora del rock

La diáspora del rock
H ace unos años, The Sacados escribió una canción que reprochaba con un «paren de venir» a las bandas que desembarcaban en la Argentina y llenaban estadios. Eran tiempos de convertibilidad y cada peso que se pagaba por las entradas significaba un dólar en el bolsillo de los artistas extranjeros. Después de la devaluación, esta canción tendría que cambiar su estribillo por un «paren de emigrar».

Los grupos de música nacional se están yendo y no solamente en búsqueda de billetes verdes. A las bandas locales -como en general a todos los sectores productivos-también las afecta la importante recesión y, principalmente por eso, parece muy tentador hacer shows fuera del país.

Así por lo menos lo pensaron importantes grupos como Los Fabulosos Cadillacs, La Bersuit, Los Piojos, La Mosca, Ataque 77 y también los autores del «¿Cómo estamos Hoy?», los Super Ratones, que contaron a este diario la experiencia de desarrollarse en tiempos de crisis y lejos de casa. Llegaron hace días, después de una travesía de alrededor de dos meses por Estados Unidos y España que les abrió las puertas de los mercados internacionales.

Estuvieron nominados a los Grammy Latino 2001, por «Mejor Interpretación vocal en grupo de Rock» y editaron «Mancha Registrada» su último trabajo en Uruguay, Estados Unidos, Canadá y España. Ahora, a punto de lograr un disco de oro y con el hit que tanto pegó el año pasado, ya colocado en el Top Five de las radios más importantes de Rock y Pop españolas, se animan a decir: «No viajamos para traer plata» y sí, en cambio, para «invertir».

Lo cierto es que en menos de un año, esta es su segunda visita por el exterior (la última fue en julio-agosto pasado) y planifican volver después de sacar su nuevo disco en el que trabajan ahora José Luis Propersi -Perso n-(batería y voz), Oscar Granieri (guitarra), Fernando Blanco (bajo y voz) y Mario Barassi (guitarra y voz), y que va a estar terminado para el próximo septiembre. En locales europeos y estadounidenses se encontraron con otros colegas «músicos del default y el corralito», aunque no siempre con la misma suerte.

Periodista: Hacer un show fuera del país debe ser tres o cuatro veces más rentable que en la Argentina.

Oscar Granieri:
No. También tiene un costo de infraestructura grande. No es lo mismo tocar acá que en Madrid, hay muchos gastos extra. A lo que se vende el show se debe descontar esos gastos.

José Luis Propersi:
Además, no fuimos a traer plata. Fuimos a publicitar el disco. Estuvimos en 17 ciudades de España y en Los Angeles, Miami y Nueva York. La idea fue invertir tiempo y trabajo para mostrar el grupo y después sí poder traer plata. Como en cualquier negocio, hay que invertir primero para ganar después.

Fernando Blanco:
Igual, es innegable que es más rentable. Este es el momento ideal para los exportadores, lo que pasa es que hay «una energía de activación» como se dice en biología, y para empezar es necesario asumir un costo de inversión en pasajes, comida, hoteles, y eso sale tres veces y medio más. Hay que asumir un costo inicial 3,5 veces más
alto para empezar a ganar en esa misma proporción.

P.: Y entre lo que se gasta y lo que ganan con cada show ¿queda algún margen de ganancia?


O.G.:
La idea nuestra fue lograr una posición en España y Estados Unidos y habilitar otro mercado allá. No era para cobrar tres veces más. Cuando empezó todo este tema estábamos en el uno a uno.

Mario Barassi:
Esta gira salió el año pasado, antes del corralito y la devaluación. El año pasado fuimos a ver qué pasaba. Nos había invitado La Mosca y como también queríamos unas vacaciones, viajamos. De ahí salió un contrato discográfico. Nos volvimos a España para escaparnos del corralito. No lo pensamos desde una cuestión monetaria. Viajamos por una firma de ese país que nos llevó. Incluso estaba pensada para el año pasado, pero con los atentados del 11 de septiembre se corrió.

P.: En este momento son pocos los que invierten. Si se quedan en vez de arriesgar ¿cuál es la diferencia?


J.L.P.:
Que no hay trabajo. El grupo se va desgastando. En cambio viajar nos permite seguir activos, componer y conquistar público nuevo.

O.G.:
Hoy por hoy la situación económica está mal, es difícil conseguir contratos para hacer shows. Allá la gente tiene plata para pagar CDs, entradas y contratar un show.

F.B.:
Además allá la gente tiene ganas de disfrutar un disco. Acá no solamente hay un desgaste por lo económico. Hay un desgaste anímico y la gente no tiene ganas ni de escuchar un CD, por eso mismo la industria del disco está herida de muerte.

P.: ¿Se encontraron con bandas argentinas también en busca de otros mercados durante el viaje?


J.L.P.:
En el viaje nos encontramos con los Ratones Paranoicos en España, con La Bersuit en Estados Unidos, con Kapanga volviendo en el aeropuerto; cuando nosotros nos volvíamos llegaba Ataque 77, y además unas cuantas bandas under-ground que están probando suerte.

F.B.:
Tambien La Mosca y Santos Inocentes. Charly García y Los Piojos estuvieron una semana antes que nosotros en el mismo hotel de Miami.

P.: Hace 15 años que tocan. ¿Recuerdan alguna vez un movimiento tan importante de bandas hacia el exterior en busca de trabajo?


M.B.:
En realidad, es algo que se viene dando hace años. Lo que pasa es que como acá menguó el trabajo se está haciendo cada vez más difícil hacer un show. Trabajar fuera del país se está manteniendo por eso. Es algo que dicta la situación que estamos viviendo.

F.B.:
A fines del los '80, que coincidió con otra crisis, Soda Stereo, Los Enanitos Verdes y Miguel Mateos conquistaron Latinoamérica.

J.L.P.:
Hay muchas bandas que hace tiempo trabajan fuera como los Fabulosos Cadillacs o los Auténticos Decadentes. Eso se acentuó ahora. Pero siempre estuvo, por ejemplo en los '80 fue muy importante. Antes no se miraba afuera porque había movimiento acá y bastaba.

O.G.:
La crisis es bastante peor que en la época de Alfonsín y los resultados también. Que las bandas emigren no es sólo un síntoma de lo mal que está la música sino de lo que pasa en todos los sectores.

P.: ¿Piensan en vivir definitivamente afuera?


M.B.:
Hay puntos límites, y uno tiene que ver hasta dónde aguanta esta situación. Pero la idea es seguir haciendo música desde donde la estamos haciendo.

O.G.:
Tampoco lo descarto de plano. No quisiera irme, pero si es la única opción que queda, lo pensamos. Nosotros pasamos algo parecido porque nos vinimos de Mar del Plata a tocar a Capital. Pero la diferencia es que cuando nos fuimos fue porque habíamos llegado a un techo. Esto es más drástico y tiene que ver con el deterioro del país. La gente no puede comer, menos va a poder pagarse un CD.

P.: ¿Las bandas argentinas tienen buena aceptación en el público y las discográficas del exterior? ¿No está saturado de grupos nacionales el mercado?


J.L.P.:
Hay una especie de curiosidad del público e inclusive de las compañías discográficas por los grupos argentinos. El mercado en España no es muy grande y el público tampoco. Ahora todos quieren viajar, pero no todos entran en esos mercados.

O.G.:
Se respeta a los grupos argentinos. Pero tiene que haber algo que lo respalde.

P.: El tema «Cómo estamos hoy» pegó tan fuerte es España como en la Argentina.
¿Explica una situación social?


F.B.:
No fue tan identificatorio para la gente como acá. El tema es ganchero, pero no hubo tanta identificación. Hacemos música y ellos la recibieron bien. En EE.UU. es distinto porque la diversidad en materia musical es inclasificable. Hay tanto y tanta gente que estamos tratando de encontrar nuestra veta. Allá es mucho más difícil. En España entramos como con un tubo.

J.L.P.:
Cuando llegamos, nuestro disco ya estaba instalado, lo único que tuvimos que hacer fue ponerle la cara a la música que estaba sonando en las radios.

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