3 de mayo 2006 - 00:00
La Feria repuntó el fin de semana
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«Para muchas personas la Feria es su encuentro anual con los libros y tendría que servir
a un acercamiento constante a las librerías y a las novedades editoriales», sostiene un expositor.
Como en años anteriores, y ligados con el boom de visitantes extranjeros a la Argentina, se ven turistas recorriendo la Feria. Según Horacio García: «volvieron los de siempre: chilenos (que ya no vienen con aquellos bolsos que traían para llevarse todo), paraguayos y uruguayos, pero también se ve gente de otros países. Es que la Feria ya forma parte de los tours turísticos, por los alrededores se ven estacionados los buses que los traen».
«El problema de la Feria es que no deja rédito para los libros el resto del año. Para mucha gente es el encuentro anual con los libros. Vienen acá, compran un par de textos y sienten que han cumplido, que ya tienen lectura para todo el año. La Feria no los impulsa a ir después a las librerías. Más allá de quienes vienen sólo porque la Feria aparece en las agendas de espectáculos. Que haya, además de presentaciones, mesas redondas y charlas de escritores, obras de teatro o shows musicales no está nada mal, todo por lo contrario, es un atractivo necesario, diría imprescindible, pero habría que encontrar la forma de promocionar la lectura permanente, el acercamiento a la librerías. Hoy las de todo tipo, están las mega librerías, las que venden conjuntamente cedés, videos y devedés, pero también están resurgiendo la otras, las tan reclamadas, las que son como las de antes, con libreros que leen y pueden recomendar novelas y ensayos. Librerías, por señalar casos, suntuosas como Eterna Cadencia, en Palermo Hollywood, selectivas, como Guadalquivir, en el Centro, y tradicionales, como Norte en Recoleta», sostiene José Luis Retes, dueño de la librería Dickens (donde se pueden encontrar atractivos saldos editoriales), y ex CEO de las míticas librerías Fausto, «de las que muchos de esos nuevos libreros, que son como los de antes, reconocen ser nuestros herederos», se enorgullece .
Entre los espectáculos es muy convocante el que realizan los mimos del Grupo Buster Keaton en el stand de Argentores, que recibió el 1° Premio en stands institucionales. Los mimos reviven, en horarios determinados, las obras tradicionales del Circo Criollo «Juan Moreira», en el estilo que utilizaban los Podestá, y «Chispazos de Tradición».
Si bien el público es variado por todas partes, el stand de V y R, la editorial de los libros de regalo, acapara a las chicas preadolescentes, que van directo a los libros con estíquers, y adolescentes, que se pasan de mano en mano ejemplares de «Oups. Mensajero del planeta del corazón» o comentan lo que se propone en «Para una chica ganadora». Las madres, en tanto, dejan de estar vigilantes enganchadas en la lectura de «Perdonen nuestros placeres», donde se hace un catálogo de los grandes momentos íntimos de las mujeres.
Las cifras de venta varían de stand a stand, van de 10 a 25 por ciento más que el año anterior. «Pero si se le descuentan los precios, resulta que finalmente incrementamos las ventas en 10 por ciento», señala Horacio García. «Los visitantes estás comprando, lo demuestra esa cola de gente, libro en mano, de un cuadra que busca el autógrafo, con dibujito incluido, de Maitena, y la enorme que tuvo la sexóloga Alessandra Rampolla cuando se sentó a firmar y también hizo dibujitos, unos soles sonrientes. Lo mejor de ese momento fue cuando alguien -por ejemplo, una chica con su novio bien agarrado de la mano- se le acercaba al oído, le susurraba alguna consulta y, después, le estampaba un beso de despedida en la mejilla. Además, aquí comprobamos que está mejor el mercado, en la Feria descubrimos que hay gente que puede comprar libros caros, los que importamos de España y que tiene precio en euros. Pusimos una mesa con libros como la «Obra selecta» de Cyril Connoly o «Un placer fugaz», que reúne las cartas de Truman Capote, y nos ha ido muy bien. Bueno, el fenómeno de la resurrección de Capote lo vemos a cada momento con la cantidad de gente que se lleva «A sangre fría». Nosotros estamos, en ventas, 25 por ciento arriba», afirma Pablo Avelluto, CEO de Random House-Sudamericana.


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