9 de julio 2007 - 00:00

La hora de la venganza de los viejos maestros

Este pequeño retrato de autor anónimo y de apenas18x23 cm fue la gran sorpresa de la subasta de Sotheby’sla semana pasada: tenía una base de u$s 100.000 y sevendió en u$s 1.640.000.
Este pequeño retrato de autor anónimo y de apenas 18x23 cm fue la gran sorpresa de la subasta de Sotheby’s la semana pasada: tenía una base de u$s 100.000 y se vendió en u$s 1.640.000.
Los «Old Masters» empiezan a pisar fuerte en el mercado del arte. La semana pasada, la discutida «Santa Rufina» atribuida a Diego de Velázquez, finalmente fue vendida la semana pasada en 17,2 millones de dólares -superando en un 40% su base- a una fundacion de Sevilla, que de esta manera lleva a la Santa local y al pintor más famoso de España a la ciudad que los reclamaba. Parece la mejor conclusión de la historia de una obra, que hace 60 años la anticuaria porteña Paula Koenisberg había comprado como un Murillo en apenas 8.000 dólares en un remate en Nueva York, para venderla a un coleccionista brasileño, siempre como si fuera de Murillo, luego de exponerla en el Museo Fernández Blanco.

En 48 horas se recaudaron en Londres casi cien millones de dólares. Uno de los grandes compradores de los últimos años es el barón Ullen, quien fue adquiriendo con afán las acuarelas que aparecían en el mercado de Joseph Mallord William Turner (1775-1851). Su comprador oficial es el marchand Richard Green, que posee tres de las galerías mejor provistas de Londres. En los últimos diez años atesoraron 14 acuarelas de importancia y los las mandaron a la venta para con esos fondos continuar el Centro de Arte Contemporáneo que están realizando en Pekín. Recaudaron 22 millones de dólares con un promedio de 1.700.000 por cada acuarela.

Curiosamente la más grande (de 66x100cm) es la única que no se vendió. La habían comprado hace dos años. En su venta previa, en 1959, había obtenido el récord mundial de 11.000 libras; hoy, a casi 50 años, vale aproximadamente 300 veces más. Los temas más buscados de este precursor del impresionismo son sus obras de Venecia. Una de las más importantes se encuentra en la Colección de Amalia Lacroze de Fortabat y actualmente su valor es incalculable, mas aún luego de que en la venta del miércoles pasado, una pequeña y abocetada acuarela de 22x32 cm. costara 6 millones de dólares cuadruplicando la base estimada.

El precio récord fue para un paisaje que representaba un lago cerca de Lucerna y que se vendió en 7,4 millones de dólares. En general se duplicaron las estimaciones, demostrando lo fuerte que está la demanda. Algunas se vendieron aunque no eran «frescas», ya que se habían vendido en remate en los últimos cinco años y eso hace dudar de sus méritos y atribuciones, Lo mismo que una obra de Jan Brueghel el viejo, realizada en 1598 sobre un pedazo de cobre de 26x35cm. que salió por los 4 millones de dólares de la base y había sido comprada por el marchand Green en una subasta de 2001 y luego vendida en una feria de anticuarios en 2004.

La sorpresa del remate de Sotheby's fue una pequeña tablita (casi una miniatura de 23x18cm), que los expertos no logran atribuir, aunque saben que la retratada vivió a mediados del siglo XV. Pareciera que algunos saben de quién es (¿ Bernard van Orley?), ya que partiendo de una base de 100.000 dólares se vendió en 1.640.000.

Sorprende también la calidad de los catáalogos que están realizando las casas de subastas, algo muy necesario para poder documentar la historia y el origen de las obras y asi dar seguridad al tema de las atribuciones que no son garantizadas por los vendedores. En el caso del presunto Velázquez, son 17 las páginas con documentación para avalar la atribución.

A nuestro país llegaron algunas obras importantes de Old Masters pero eran aquellas que era difícil vender en Europa porque carecían de documentación que justificara sus autorías. Por ello, sólo aquellas que han sido investigadas y documentadas han logrado venderse en importantes sumas, como ocurrió con una obra de David que estaba en Carrasco (Uruguay) y hoy se encuentra en el Museo Getty.

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