17 de noviembre 2004 - 00:00
"La importancia del español no está en cuántos lo hablan"
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En su última novela, «El fin de la locura», Jorge Volpi narra la responsabilidad de los intelectuales que apoyaron la izquierda revolucionaria en los años ’70.
Jorge Volpi (México, 1968), abogado, profesor de Letras Mexicanas, doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca, se convirtió en un autor internacional con su cuarta novela «En busca de Klingsor», con la que inició una trilogía de novelas sobre el siglo XX y donde trataba, con la estructura de una novela policial, la responsabilidad de los científicos alemanes durante el nazismo. Dialogamos con él.
Periodista: ¿Cómo ve el Congreso de la Lengua?
Jorge Volpi: Con muchas expectativas, considero que tanto el de Zacatecas como el de Valladolid salieron muy bien. Así que estamos, creo que todos, entusiasmados con el comienzo de este de Rosario.
P.: ¿Cuál considera el interés central del Congreso?
J.V.: El interés central es que hablantes, lectores, académicos, críticos, lingüistas, escritores, de todos los países que conforman este «territorio de La Mancha», como le llama Carlos Fuentes, puedan encontrarse y seguir dialogando, y seguir multiplicando la diversidad y la riqueza de la lengua española.
P.: Carlos Fuentes nos acaba de decir que «al Congreso lo veo muy bien porque es una gran experiencia para reflexionar sobre el estado de nuestras lenguas en expansión que cada vez habla más gente». ¿El crecimiento mundial del español tiene que ver con su dimensión demográfica?
J.V.: Eso es muy importante, pero tampoco hay que basar el éxito del español sólo en su número de hablantes. Si bien ese número de hablantes se debe, por un lado, a unas conquistas concretas de los países hispanohablantes a lo largo del tiempo frente a otras lenguas, por otro, a la explosión demográfica de cada uno de los países, creo que mucho más importante que esto es como el español ha podido prosperar de esta manera, por una parte por como sus hablantes han sabido mantener un acuerdo íntimo y natural, pese a las divergencias de cada país y de cada momento en que se ha desarrollado, por el otro a su capacidad de asimilar elementos provenientes tanto de esa diversidad interna como de su contacto con otras lenguas, y también a unas cuantas reglas básicas, fundamentalmente ortográficas, que han sido seguidas y que permiten que hablantes provenientes de todos estos países distintos puedan encontrarse en Rosario y hablar sin problemas.
P.: En el primer congreso García Márquez provocó un escándalo cuando pidió dejar de lado la ortografía. ¿Prevé que en este aparezca una polémica semejante?
J.V.: No lo sabemos, no podría aventurar nada. No creo que haya escándalo pero sí divergencias dentro de esta unidad del español. Pero la discusión es el hecho productivo de estos encuentros, si todos estuviéramos de acuerdo, no tendrían sentido.
P.: ¿Continúa con su trilogía de novelas sobre el siglo XX?
J.V.: Estoy escribiendo la tercera parte, que corresponde a los últimos quince años del siglo XX, a partir de la caída del muro de Berlín.
P.: A usted le dio fama «En busca de Klingsor», la primera de ese ciclo, con la que ganó el premio Seix Barral, donde trataba de la Segunda Guerra Mundial.
J.V.: Sobre la responsabilidad de los científicos frente al poder nazi, y sobre el proyectoatómico alemán. Es como una novela de espías o policial, en la que se buscaba al asesor científico de Hitler.
P.: No ha llegado aún a la Argentina, la segunda obra de esa serie, «El fin de la locura». ¿De qué trata?
J.V.: De la época que va de 1968 a 1989, de los movimientos estudiantiles a la caída del Muro. Aquí trato de la responsabilidad política de los intelectuales que decidieron apoyar a la izquierda revolucionaria durante esos años. Los que participaron en esos movimientos radicales tenían algo de caballeros andantes, hago una paráfrasis del Quijote, pero en vez de enloquecer con novelas de caballería, lo hacían leyendo textos marxistas, marxistas o de ciertos pensadores franceses como Lacan, Althusser, Barthes y Foucault.
Entrevista de Máximo Soto




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