Las críticas de los estrenos

Espectáculos

Los miserables (Les misérables, G.B., 2012, en inglés). Dir.: T. Hopper. Guión: W. Nicholson, sobre musical de C.M. Schonberg, A. Boublil, H. Kretzmer, J.M. Natel. Int.: H. Jackman, R. Crowe, A. Hathaway, E. Redmayne, S. Barks, A. Seyfried, S. Baron Cohen, H. Bonham Carter, A.Tveit, D. Huttlestone, C. Wilkinson, N.A. Wallace.

Aclaremos: ni Victor Hugo ni Tom Hopper tienen la culpa. Esta no es una adaptación de la novela, sino una traslación del musical (en versión inglesa) de Schonberg, Boublil, Natel y Kretzmer. El mismo que se hizo en español en la temporada 2000 del Opera, traducido por Mariano Detry, dirigido por Ken Caswell, y cantado sobre un enorme disco giratorio por Carlos Vittori, Juan Rodó, Zenón Recalde, Silvia Luchetti, Elena Roger como Fantine y Pili Artaza como Eponine.

Ahora aparece cantado por Hugh Jackman, Russell Crowe, Eddie Redmayne, Amanda Seyfried, Anne Hathaway, que se lleva las palmas, y Samantha Barks, que le pisa los talones pero tiene la desgracia de cantar cuando el público ya empezó a cansarse.

En escena, la obra duraba 200 minutos más intervalo. En cine dura 158, pero parecen más. Es que metieron todas las canciones, que son largas, reiterativas, encima algunas detienen la acción, y para más agregaron otra...

Lea la crítica completa


Duro de matar: un buen día para morir (A good day to die hard, EE.UU., 2013, habl. en inglés y ruso). Dir.: J. Moore. Int.: B. Willis, J. Courtney, S. Koch, Y. Snigir.

Luego de tantos Duro de matar, para esta quinta masacre de tipos malos, Bruce Willis decidió volver a las fuentes: superacción a granel y nada de cosas raras. Y la ambientación de la historia en Rusia sirve a este fin con mucha eficacia, ya que la violencia y, sobre todo, las persecuciones automovilísticas adquieren un plus en medio del tráfico moscovita.

John McClane se lleva muy mal con su hijo, al que no ve hace años y cree metido en negocios turbios tipo tráfico de drogas. Cuando recibe la noticia de que está en Rusia a punto de ser juzgado por homicidio, no duda un instante y se toma un avión a Moscú. Ahí, McClane jr. está en un tribunal al lado de un preso de máxima seguridad a punto de atestiguar algo grave contra un poderoso candidato ruso que intentará que no salgan a la luz oscuros secretos de su pasado. Obviamente, ahí explota todo, con el protagonista y su hijo metidos en el medio...

Lea la crítica completa


El árbol de la muralla (Arg., 2012, habl. en esp. e ingl.). Guión y dir.: Tomás Lipgot. Documental.

Nacido Yankele Fuks en la vieja ciudad de Lodz, adoptó su nombre definitivo en Nueva York, adonde fue a vivir después de la guerra. A partir de entonces se llama Jack Fuchs. Diez años después vino a visitar unos tíos, y otros años después, ya cuarentón, vino, se enamoró, se casó y tuvo una hija. Más tarde enviudó, tiene tres nietas, fue a visitar Lodz y también Auschwitz. Ahí me dijeron que debía pagar la entrada. La primera vez que fui no me cobraron, dice, con típico humor judío.

Así es Jack Fuchs al borde de los 90 años, alto, la voz firme, las réplicas inmediatas, llenas de lucidez y simpatía, buen cocinero, buen anfitrión, abuelo afectuoso, memorista que tardó lo suyo en elaborar todo lo que había vivido y empezar a contarlo. Primero pensó qué daño se hace, o hace a otro, y en qué contribuye recordar ciertas cosas. Pensó para adelante: recordar lo que uno ha pasado, pero no vivir en el pasado. Y recién después empezó a dar charlas y escribió un par de libros: Dilemas de la memoria y Tiempo de recordar...

Lea la crítica completa

Dejá tu comentario