Mientras el INCAA financia a películas nacionales a través de concursos y el Comité de Películas Terminadas, otras herramientas de producción se fortalecen y ganan terreno en la industria local.
"Risa y la Cabina del Viento", una coproducción con Netflix que se estrena en cines el 16 de abril.
El cine nacional atraviesa un escenario complejo, donde se combina la caída de espectadores en las salas y una política estatal de la motosierra, que llevó la financiación de proyectos vía organismos públicos a niveles mínimos. En ese contexto, el sector audiovisual no baja los brazos y en este 2026 reaparece el ingenio "low cost" para encender las cámaras y se fortalecen fuentes de financiamiento alternativas para llevar adelante nuevas producciones.
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Más del 35% de los estrenos nacionales de este año son coproducciones con otros países, según un informe de GPS Audiovisual. Por otro lado, se destacan los títulos de plataformas de streaming, como “Risa y la Cabina del Viento” o “Parque Lezama” de Netflix. Estas herramientas siempre han sido una vía para realizar proyectos audiovisuales, pero en este último tiempo su uso se ha incrementado.
Días atrás, hubo una protesta en las puertas del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) en la que se denunciaron 600 despidos y el “corte total del cine argentino”. A esto se le suma que,con la aprobación de la Ley de Modernización Laboral, el Fondo de Fomento del ente (dinero con el que se fomenta y regula la actividad cinematográfica del país) tendrá su fin el 1° de enero de 2028. En este contexto, cobran relevancia las alternativas de producción.
“Recibimos cerca de mil películas argentinas.Hoy hay un cambio bastante notorio en el sistema de producción. Una de las variantes son las que están producidas por plataformas o grandes productoras internacionales”, explicó Javier Porta Fouz, director creativo del Buenos Aires Festival de Cine Independiente (BAFICI) en diálogo con Ámbito.
BAFICI (1)
"La verdadera historia de Ricardo III. La película" de Marcelo Piñeyro, adaptación de la obra de Calixto Bieito.
El BAFICI es uno de los primeros festivales del año. De esta forma, se convierte en el primer pantallazo de lo que se esperará del cine argentino para el resto del año. En esta oportunidad, tendrá lugar del 15 al 26 de abril y los primeros títulos nacionales confirmados son “La verdadera historia de Ricardo III, la película” de Marcelo Piñeyro y “CIN3 FILI4” de Raúl Perrone.
“A la vez subió una especie de reacción que impulsa a mucha gente a hacer cine y que tiene que ver con las actividades de las escuelas de cine", agregó Porta Fouz. La posibilidad de coproducir con otros países o con una plataforma de streaming no es para todos. A pesar del contexto de incertidumbre, el deseo de filmar impulsa otras opciones como el “cine de guerrilla”, que se caracteriza por la autogestión y los equipos reducidos.
El nuevo cine argentino: coproducciones internacionales y con plataformas
Argentina cuenta con una amplia red de acuerdos internacionales para la coproducción cinematográfica, facilitados por el INCAA, que permiten compartir costos, acceder a fondos de financiación y lograr un mayor alcance internacional. Sus socios son España, Francia, Italia, Chile, Brasil, Colombia, México, Uruguay, Alemania, Canadá, Marruecos, Venezuela e Israel. Esto implica, primero, participación creativa y técnica nacional (elenco y equipo) en la producción. Por otro lado, tiene que haber un acuerdo de distribución nacional o internacional y una parte significativa de la financiación debe estar asegurada.
Un ejemplo reciente es “La Virgen de la Tosquera”, una película argentina coproducida con México y España. Las productoras mexicanas Mostra Cine y Caponeto Cine aportaron talento clave en fotografía con Diego Tenorio, actuación con Fernanda Echevarría y postproducción con el editor Miguel Schverdfinger. Por parte de España, estuvo presente la productora Mr. Miyagi Films y la actriz Luisa Merelas. De esta forma, un proyecto argentino no termina siendo enteramente nacional. Todo tiene un precio.
La Virgen de la Tosquera
“La Virgen de la Tosquera”, una película argentina coproducida con México y España que ahora se estrenó en Hbo Max.
“Siempre fue una herramienta muy potente. Hubo coproducciones en donde no se traicionaba lo que estabas contando. Hoy el problema es que se hace lo que la empresa, plataforma cree que hay que contar”,detalló Daniel Pensa, productor y presidente de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica (CAIC).
Con la plataforma de streaming existen diversas dinámicas. Por un lado, puede cubrir los costos y contratar una productora local por sus servicios con la condición de que no sea la dueña del proyecto. De esta forma, la plataforma tiene los derechos y así la decisión de cómo distribuirla ("Parque Lezama"). En el caso de que no sea una película original, puede adquirirla una vez terminada para decidir cómo y cuándo mostrarla ("Argentina, 1985").
Y también existe el formato de coproducción entre plataforma y productora, donde cumple un rol de socio inversor sin ser el dueño totalitario de la obra. Pone una parte importante del dinero a cambio de ser la "casa" exclusiva de la película en streaming, pero permite que la productora mantenga ciertos derechos o beneficios de taquilla en cines. Así fue el caso de “Lo dejamos acá”, un thriller psicológico con Ricardo Darín y Diego Peretti que se estrenará en Netflix.Este modelo es el que más ha crecido en este último tiempo. “Los cines están sufriendo un retroceso en cantidad de espectadores muy grande. Las plataformas son el lugar de exhibición principal”, agregó Pensa.
El renacimiento del cine de guerrilla
Coproducir con otros países o con plataformas de streaming es una alternativa que está latente, pero no significa que todos puedan acceder a ella. Y así es como renace en la escena el "cine de guerrilla". “Es una película que, si bien es 100% financiada por mí en términos económicos, diría que es en porcentaje financiada por mí y en un porcentaje aún mayor financiada por el tiempo y ganas de todos los que me ayudaron y confiaron en mi trabajo. Se pudo hacer porque me prestaron equipos, porque el equipo aceptó trabajar en muy pocas jornadas, porque muchos directamente se sumaron al barco”, contó la actriz y directora Tamara Leschner, que pronto estrenará “Te amo, Antoño”, su ópera prima.
Como dijo Porta Fouz, es una “reacción” impulsada por el contexto y la necesidad de mantenerse en movimiento. “Además de que, porque la situación es complicada, creo que también hay mucho de que ahora todos tenemos más recursos para hacer ciertas cosas solos y no necesitar de un equipo gigante. Por supuesto, depende de la magnitud del proyecto. También que con la tecnología y las redes todo se puede mostrar más fácil y podés llegar a más lugares con mandar un mail, con hacer una publicación”, agregó Leschner.
Según el informe de GPS Audiovisual, más del 60% de las películas que se estrenarán en 2026 son independientes o autogestivas. No cuentan con el respaldo de grandes estudios ni plataformas de streaming como productores principales, sino que dependen de casas productoras pequeñas (muchas creadas por los mismos directores), cooperativas o colectivos de cine.
Te amo, Antoño
Tamara Leschner dirigiendo su ópera prima "Te Amo, Antoño".
“Si bien yo pude hacerlo así, no es el modo que quiero llevar como bandera ni el proceso ideal. Fue una forma de no detenerme y de armarme mi propia escuela por el afán de querer hacer una peli. Si bien me parece que hay que seguir haciendo, quiero luchar porque se haga todo como corresponde, con los recursos necesarios, dando trabajo a las personas, generando una industria y con el reconocimiento que se merece”, manifestó la ópera primista. El mismo informe hace hincapié en que los proyectos independientes se pudieron terminar debido a que ya estaban avanzados o contaban con fondos remanentes, pero advierte que para los próximos años el panorama del cine autogestivo es de "incertidumbre total".
No todas las películas nacionales llegan al cine
“Hay que pensar en las posibilidades de producción, pero también en las posibilidades de distribución”, cuestionó Porta Fouz. De las 116 películas argentinas que se estrenaron el año pasado en el BAFICI, solo el 15% tuvo su estreno comercial en cines. El resto aún no llegó a las salas o, si lo hizo, fue en centros culturales o en la pantalla chica, es decir, plataformas.
El desafío hoy no es solo que un proyecto inicie o termine, sino que además llegue a los cines. Y, en un año que comenzó con una caída histórica en la venta de entradas (en enero la concurrencia bajó un 22,93% respecto al 2025), también se suma como obstáculo el público. "Argentina tiende al péndulo. Hay un boom de gente yendo al cine y después casi nadie va. Hoy bajo la asistencia a las salas y pienso: ¿qué va a pasar con nosotros en un festival?”, reflexionó el director creativo del BAFICI.
Mientras el INCAA financia películas a través de concursos y el Comité de Películas Terminadas (como indica su nombre, solo pueden acceder proyectos finalizados), las producciones independientes, internacionales y el streaming se convierten en el salvavidas de la industria local. Esta realidad modifica el panorama tal como se conoce, algo que genera nuevas preguntas: ¿qué películas nacionales van a poder ver los argentinos este año? ¿Y cuántas llegarán a los cines?
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