Michael White «Leonardo. El primer científico» (Barcelona, Plaza y Janés, 2003, 378 Págs.)
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L a reputación de Leonardo da Vinci (1452-1519) como pintor se ha mantenido incólume a través de los siglos, pero su talento como ingeniero y pensador científico sigue teniendo sus detractores; tal vez como «una reacción contra aquellos que pretenden hacernos creer que descubrió e inventó casi todo», según señala el escritor y periodista Michael White (especializado en biografías de mentes ilustres, como las de Stephen Hawking, Isaac Newton, Albert Einstein, Charles Darwin). A su juicio, Leonardo fue un verdadero científico, aún cuando ese término recién comenzó a utilizarse en el siglo XIX.
El autor de «La Gioconda», el cuadro más famoso en toda la historia del arte, fue un investigador obsesivo que se ocupó de hallar respuestas a cualquier pregunta, a través de la observación y la experimentación. Su extraordinario talento e imaginación lo convirtieron en un artista y científico polivalente que aportó valiosos descubrimientos sobre óptica, mecánica, anatomía, geografía y geología. Muchas de sus ideas anticiparon inventos de nuestra época, pero al desperdigarse buena parte de sus notas y escritos después de su muerte, muchos de sus descubrimientos fueron ignorados «hasta que otros científicos los volvieron a descubrir».
El libro de White contextualiza el legado cultural de Leonardo dentro su época y explica al lector profano el valioso alcance de sus descubrimientos e invenciones incluyendo diversas láminas y gráficos. A nivel humano, White describe a Leonardo como un joven excepcionalmente bello que vivió su homosexualidad de manera bastante permisiva (si bien fue acusado de sodomía a los 23 años). También especula acerca de su condición de hijo ilegítimo, que al impedirle acceder a una educación formal incentivó su voracidad intelectual. Pero a pesar de la abundancia de datos personales y de su universo artístico, su retrato de Leonardo resulta poco vívido. Esta biografía no se destaca por sus valores literarios y es probable que los amantes del género se vean desalentados por la austeridad y didactismo de este material. Leonardo vivió en una época políticamente turbulenta y de gran efervescencia cultural. Siempre estuvo ligado a personajes muy poderosos (los Borgia, los Sforza, el rey Francisco I de Francia) o tuvo amistad con figuras tan importantes como Boticelli y Maquiavelo. El mismo fue un excéntrico indomable y un hombre lleno de contradicciones (escribió contra la guerra pero su fascinación por el diseño de armas lo acompañó hasta la vejez). Con semejante background es lógico que el lector espere un retrato más humanizado de este atractivo personaje.
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