13 de diciembre 2022 - 00:00

Diego Fischer: historias del otro lado del Plata

Diálogo con el best seller uruguayo que vino a presentar dos de sus últimos libros, "Qué poco vale la vida: Bernardo Berro", y "Cuando todo pase".

Diego Fisher. También es autor de una biografía de China Zorrilla.

Diego Fisher. También es autor de una biografía de China Zorrilla.

Con sus obras sobre momentos históricos y figuras destacadas del Uruguay Diego Fischer se convirtió en el escritor más leído de su país. Integrado al catálogo de la editorial Planeta vino a presentar “Qué poco vale la vida: Bernardo Berro, un sembrador en el vendaval” y “Cuando todo pase”. Fischer es periodista, fue productor, guionista y director de documentales, y ha estrenado cuatro obras de teatro. Dialogamos con él.

Periodista: Usted se hizo conocido entre nosotros por una biografía de China Zorrilla, pero tiene una amplia producción.

Diego Fischer: “A mí me aplauden. Las historias que China no contó”, es mi sexto libro, salió en 2012 y tuvo muchas reediciones. Ahora ya llevo 23 libros. Hace veinte años decidí que la escritura iba a ser mi forma de vida, lo que no es nada fácil en el Uruguay, que es un mercado pequeño, pero tengo la suerte de contar con seguidores.

P.: Presenta “Qué poco vale la vida”, investigación de un dramático momento de la historia de la Banda Oriental, ¿no hubiera sido bueno que presentara también sus biografías de poetas?

D.F.: Son tres. “Al encuentro de las tres Marías”, sobre Juana de Ibarbourou, “Serás mía o de nadie” sobre Delmira Agustini, y “Sufrir en silencio” sobre María Eugenia Vaz Ferreira.

P.: ¿Juana de Ibarbourou, llamada Juana de América, se volvió controversial?

D.F.: Juana estaba mayor, era la década del 70. Su vida había sido muy golpeada por la droga, la violencia de género, los castigos físicos que le infringía su marido, y luego su hijo, que era un ludópata y le timbeó todo su patrimonio que en algún momento fue importante. Cuando los militares toman el poder en el 73 crean una condecoración, una medalla de oro con el lema Artigas Protector de los Pueblos libres; qué ironía, una dictadura creando una condecoración con ese título. La primera persona a la que se la entrega José María Bordaberry es a Juana. Meses después esa condecoración le fue entregada a Jorge Rafael Videla y a Augusto Pinochet. Eso hizo que mucha gente la considerara cómplice de la dictadura. No se consideró que era una mujer muy grande y no se sabe si aceptó la medalla o se la hicieron aceptar.

P.: Bernardo Berro fue uno de los protagonistas de las etapas sangrientas que vivió el Uruguay en el siglo XIX.

D.F.: Fue un hombre ilustrado que anhelaba ser campesino. Fue el quinto presidente constitucional de la República, aquel que empieza a sentar las bases para que el Uruguay dejara de ser la estancia cimarrona que era. Fue el segundo presidente del partido Blanco, partido que tenía sintonía con Rosas, como el partido Colorado con el imperio de Brasil. Berro logra gobernar dos años en paz y estabilizar la economía. Termina su gobierno con una revolución en las puertas de Montevideo, encabezada por el general Venancio Flores, un dictador apoyado por Mitre. El día que vence su mandato Berro entrega el poder al presidente del Senado, y se dispone a volver a su chacra…

P.: El destino no se lo permite. Lo que ocurre podría ser, además, otra instancia de la sanguinaria grieta uruguaya, un cuento de Borges.

D.F.: Berro y Flores mueren, atacados por sicarios. Sobre el asesinato de Flores se han publicado unos quince libros y hasta se hizo una película. Sobre Berro, solo dos libros, y escritos por sus descendientes. Los crímenes ocurren en la misma ciudad, Montevideo, con una diferencia de tres horas. Cuando Flores es brutalmente asesinado, endilgan la responsabilidad del hecho a Berro, al que apresan en la Ciudad Vieja, a unos pasos de la Catedral de Montevideo. Una turba enfurecida lo lleva al Cabildo. Se enfrenta a Pedro Varela, presidente interino, y Berro le dice. La vida del general Flores está garantizada, yo no tengo nada que ver con los rumores que corren. Lo llevan a un cuarto y le muestran el cadáver de Flores. Berro es acuchillado. Su cuerpo es colocado en un carro fúnebre del Hospital de la Caridad. Lo lleva un cochero borracho que va gritando aquí llevó al asesino del general Flores. Deja el cadáver en la fosa común donde habían enterrado a los muertos por el cólera. Cuando le cuentan lo ocurrido a la mujer de Flores, ella grita esto no fue cosa de Berro, esto fue cosa de Goyo Jeta, así lo apodaban al general José Gregorio Suárez por la fealdad de su rostro y su carácter sanguinario. ¿Una interna, acaso, entre Colorados? Goyo Jeta quería ser presidente.

P.: ¿Ese fue el detonante que lo llevó a escribir “Qué poco vale la vida”?

D.F.: Uno de los detonantes fue haber descubierto los nombres de los asesinos que iniciaron el día más sangriento de la historia del Uruguay, dado que a esas dos muertes se le suman, entre esa noche y el día siguiente, más de 400 asesinatos solo en Montevideo, que tenía una población de veinte mil habitantes. Fue una degollina generalizada. Los colorados salieron a matar por si acaso, y algunos blancos también. Fue el momento en que la barbarie llegó en el Uruguay a su máxima expresión. Recién a comienzos del siglo XX los enfrentamientos quedan zanjados para siempre, a partir de ahí pasan al campo de las ideas y del periodismo.

P.: ¿Buscó el estilo de la dramaturgia para contar de hechos y personas de la vida real?

D.F.: No, me sirvo de mi formación periodística. Busco ofrecer la información que no se había conocido hasta entonces. Un dato, un descubrimiento puede ser el disparador que me lleve a encarar una investigación que se termina concretando en un libro.

P.: ¿Ahora qué está planeando escribir?

D.F.: Sobre un médico uruguayo que creó e implantó con éxito el primer marcapasos en el mundo, en los sesenta, es anterior a Favaloro. Un hombre reconocido en Estados Unidos y en Inglaterra, por supuesto mucho antes que en el Uruguay.

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