"Llegué a actuar en una parrilla rutera"

Espectáculos

L a obra «Mi querida» - escrita especialmente para la actriz Juana Hidalgo por Griselda Gambaro- es un monólogo basado en un cuento de Chejov cuya protagonista es una sencilla mujer de pueblo que no puede vivir sin amar. La pieza se está ofreciendo en «Del otro Lado» (Lambaré 866) los viernes y sábados a las 21, con dirección de Rubén Szuchmacher. Como integrante del elenco estable de San Martín (al que perteneció desde 1976 hasta su disolución) Juana Hidalgo trabajó con los más prestigiosos autores y directores. Sin embargo, la celebrada intérprete de «Los días felices» y de «Cianuro para el té» tiene una gran predilección por los espectáculos unipersonales.

Periodista
: ¿Cómo es su personaje?

Juana Hidalgo: Para mí es una especie de animalito, por eso me fui metiendo en ella con la mayor inocencia posible, sin prejuicios ni intelectualizaciones, porque esta mujer no sabe nada del inconsciente, ni tiene la más remota idea de que existen otras cosas que las que ella ve. Su ingenuidad es auténtica ¡pero dice cada cosa! Es como los chicos, no tiene ningún filtro, su sinceridad desarma. La gente se ríe mucho con ella y también se emociona. Lo que yo trabajé fue su gran necesidad de amor, esa soledad que no puede tolerar y esa falta de identidad que hace que ella no exista si no tiene alguien al lado que la provea de lenguaje, de opiniones y por eso paga un precio muy alto, como todos. Ella, al final, no sabe quién es porque siempre es «la mujer de», al punto de no saber cuáles son sus deseos, porque son siempre los del otro.


P.:
¿Cómo fue la génesis de esta pieza?

J.H.: Hace unos 15 años, Ingrid Pelicori me dijo: «¿Conocés el cuento 'Almita' de Chejov? Tenés que hacerlo, es ideal para vos». Pero tenía que pedirle a un autor que me lo adaptara y yo tengo un respeto tan grande por los autores y directores, que me dio vergüenza. En 2001 tuve un gran bajón, algo que nunca antes me había sucedido y Griselda se puso mal de verme así. Hablamos y salió el tema de este cuento, después ella y su marido me llevaron al cine, y a los días me llama Griselda para ver cómo andaba. Fue ahí cuando me dijo: «Me parece que voy a hacer algo con este cuento de Chejov. Vamos a ver si me sale». Porque ella es un genio que habla como si fuera una humilde vecina de barrio. Y así fue que tradujo el cuento del francés, porque no le gustaba la versión española, y salió esta maravilla.


P.:
¿Qué la llevó a lanzarse a la aventura con «Caballito soñado», aquel exitoso unipersonal dirigido por Alfredo Alcón con el que recorrió España y el interior de nuestro país?

J.H.: Alfredo se ponía loco cuando en los primeros tiempos me iba sola a actuar por los pueblos del interior sin ningún asistente. Pero tuve muy buenas experiencias y pienso volver a repetirlas con este espectáculo. Yo he llegado a actuar en una parrilla al costado de la ruta, en la zona de Las Grutas en Río Negro. Llegué en otoño y me ofrecieron ese lugar. Así que lo despejamos y armamos todo sin ningún problema. En otra ocasión me escribió la Secretaria de cultura de Puerto Esperanza, que está a 50 kilómetros de Puerto Iguazú, para pedirme si podía hacer allá mi unipersonal. Y yo soy así, si alguien y algo me cae bien, voy adonde sea.

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