17 de septiembre 2002 - 00:00
"Los artistas deben transmitir esperanza aunque no la tengan"
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Alberto Cortez
Periodista: ¿Qué lo trajo a Nueva York?
Alberto Cortez: Cada tanto me doy una vuelta por esta ciudad que, a pesar de que es un lugar que me agobia físicamente como cualquier otra gran metrópoli, al mismo tiempo me atrae. Nueva York es una ciudad apasionante y con un buen público. Vine porque me invitaron nuevamente a participar en un festival de música latina que se lleva a cabo todos los años.
P.: Cuénteme de su próximo viaje a Buenos Aires.
A.C.: Será a finales de septiembre o principios de octubre, quiero volver a hacer algo con Estela Raval y Los 5 Latinos. Lo de México fue una experiencia maravillosa, y estoy decidido a repetirla en Buenos Aires. No quiero olvidarme de la Argentina en este momento. Aunque sea quiero proyectarle la esperanza a la gente. Este desastre algún día tiene que acabar, tiene que terminar. Antes resolvíamos todo con una cosecha, ahora vamos a necesitar varias.
P.: Usted dijo en México que «le habían robado el país».
A.C.: Es así. No me lo robaron a mi sólo sino que se lo ro-baron a todos. Me han robado la infancia, la adolescencia, las esperanzas, la producción futura.
P.: Hablando de los jóvenes ¿Qué le produce saber que grupos de rock en Argentina reproducen sus canciones?
A.C.: Cuando uno compone una canción se produce un fenómeno único. Una canción es algo que se convierte automáticamente en viento, es decir está en el aire y en consecuencia quien quiera que la cante. No solamente lo hicieron grupos de rock, también otros lo han hecho, como la Mona Giménez. No me molesta pero también diría que es un poco peligroso lo que está sucediendo porque hay mucha oreja y la música no es solamente eso, es mucho más que oído, y estos pibes que tienen grandes intuiciones musicales deberían procurar intentar conseguir una formación lo suficientemente amplia como para poder extender mucho más su talento.
P.: ¿Cuál es el peligro?
A.C.: Si uno quiere escribir y no conoce el idioma lo más probable es que escriba una porquería, que no pueda leer nadie, en la música sucede eso también, es un idioma que se lee y se escribe. Es lamentable que los chicos no se preocupen de esto, con el hecho de hacer cuatro cortes con una guitarra eléctrica y cantar una canción piensan que ya está todo hecho, y no es así. Sí se quiere permanecer o perdurar en el mundo de la música hay que estudiar. Fito Páez, por ejemplo, sabe música, sabe tocar, sabe escribirla y manejarla, en consecuencia tiene más posibilidades de exponer su talento.
P.: ¿Y de su generación a quién valora?
A.C.: María Elena Walsh, que es una poeta magistral con canciones magistrales y que ha adoptado la música como vehículo para transmitir su poesía. Yo también he tratado de ponerle música a distintos autores como Machado o Almafuerte, he proporcionado otro vehículo para conocerlos, además del libro. Hoy en día la gente no lee pero sí escucha mucha música. María Elena Walsh también utiliza la música en su literatura. Hay pocas canciones tan perfectamente hechas como «La cigarra». Hay otros se hay mostrado talentosos, como Facundo Cabral y Luis Alberto Spinetta.
P.: ¿Nunca estuvo tentado en subirse al éxito que viene teniendo el tango en el mercado internacional?
A.C.: Hay dos formas de ver la música, una es buscar el éxito y otra sencillamente hacer música como una necesidad íntima. Yo a veces canto tangos pero no me atrevo a subirme a un escenario y cantarlo al público porque considero que hay especialistas en tango y yo no lo soy.



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