25 de septiembre 2003 - 00:00

"LOS LUNES AL SOL"

«Los lunes al sol» (España, 2002, habl. en español). Dir.: F. León de Aronoa. Guión:
F. León de Aronoa, I. del Moral. Int.: J. Bardem, L. Tosar, J.A. Egido, N. de Medina, E. Villen, C. Bugallo, J. Climent, A. Folch, S. Riaboukine.


No fue sólo por motivos de compromiso social, sino porque es realmente buena, que esta película sobre los desocupados de un astillero ha recibido tantos premios. Aunque a decir verdad, lo del compromiso pesa bastante, y lo otro acepta ciertas objeciones, mas allá de la emoción que causan ciertas escenas, y lo memorable de algunos personajes.

Por ejemplo, ¿cómo no sentir honrada y simultáneamente piedad, vergüenza ajena, y ganas de reírse, viendo los insistentes y ridículos esfuerzos de un cincuentón por parecer mas joven -y experto en computadoras-en la cola de empleo? Esa situación tan conocida, incómoda para ambas partes, que el cine nos permite apreciar y hasta disfrutar, sobre todo en la excelente composición de José Angel Egido (dicho sea de paso, alumno de Augusto Fernández, Carlos Gandolfo y Martín Adjemian). De los secundantes, su personaje es el mas apreciado, y el público bien quisiera que termine consiguiendo algún laburo.

Otros personajes no son tan agraciados, o no caen tan simpáticos, depende. Ahí están el petiso malhumorado, celoso de su mujer, que envejeció prematuramente soportándolo, y soportando un empleo matador, y está a punto de abandonarlo de una vez, el viejo ya abandonado que simplemente se da a la bebida, y que toma una resolución tremenda, o el que fía los tragos, porque supo hacerse cuentapropista, aunque sea de un bar de mala muerte, al que van los ex compañeros como si les debiera algo por estar un poco mejor que ellos. O el que de especialista metalúrgico pasó a sereno de un edificio en construcción, y hasta el inmigrante ruso que iba a viajar heróicamente a la estratósfera y ahora arrastra metafóricamente los pies en tierra ajena.

«Polizones en el barco fantasma del progreso, náufragos de sus propios sueños, y de los de sus mujeres, y de los de sus hijos»,
ha dicho el director, Fernando León de Aronoa, cuyas dos anteriores películas, «Familia» y «Barrio», ya fueron oportunamente apreciadas en Mar del Plata. «Los lunes...» es la primera suya que acá se estrena comercialmente, y es también la más lograda. Tiene, sin embargo, sus defectos. Cae a veces en el patetismo, estira la historia como si no supiera cómo terminar y deja por lo menos tres finales, cada uno de distinto tono, y, sobre todo, en vez de un auténtico desarrollo coral, hace un monocorde seguimiento del protagonista. Claro, la estrella es Javier Bardem, un tipo que luce su papel y lleva gente a las salas, pero también cansa un poco, verlo tener siempre la réplica mas lúcida, la posición más firme, la decisión mas clara, y encima después tiene hasta la hija del amigo, un conflicto interesante, pero que se plantea cuando el público ya está esperando que termine la película. Y acaso esta pensando, también, algo más importante: cómo, de aquel setentista «la clase obrera va al paraíso», se pasó a esto de tantos desocupados en el purgatorio.

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