5 de agosto 2005 - 00:00

Manual femenino que no aburre a hombres

«Mujeres de 50» sigue fórmulas ya probadas de espectáculosdestinados al público femenino, pero gracias al ingenioy la ductilidad de Liliana Pécora también hace reír a la plateamasculina.
«Mujeres de 50» sigue fórmulas ya probadas de espectáculos destinados al público femenino, pero gracias al ingenio y la ductilidad de Liliana Pécora también hace reír a la platea masculina.
«Mujeres de 50». Basado en el libro de H. Levy y D. Segni. Adap.: L. Pécora y S. Nova. Dir.: R. Celentano. Int.: L. Pécora. Esc. y Vest.: A. Bellatti (Foro Gandhi.)

Siempre se dijo que el público femenino, de 30 años en adelante, es el principal consumidor de obras teatrales. Esto explica la creciente proliferación de títulos destinados básicamente a la mujer que reflexionan sobre sus distintas etapas de vida (niñez, juventud, maternidad, menopausia) sin olvidar desde luego otros dos temas insoslayables: la obsesión por el cuerpo y los conflictos de pareja.

«Mujeres de 50»
sigue esta misma fórmula ya probada en espectáculos tan diversos como «Confesiones de mujeres de 30», «Monólogos de la vagina» o «El amor en tiempos del colesterol», y lo hace con un nivel de detalle que hace estallar en carcajadas a la platea (femenina, por supuesto).

Las reflexiones y comentarios de la protagonista -algunos de ellos ferozmente autocríticos- más las consabidas evocaciones de modas y costumbres («si usaste Simulcop y bombachudo de gimnasia, seguro que tenés cincuenta») desatan un delirio de adhesiones mucho antes de que el show empiece a entrar en calor. Los grupos de mujeres que siguen colmando la sala a seis semanas del estreno, disfrutan del espectáculo con espíritu deportivo. Son partícipes de una fiesta muy popular que les ofrece un mismo signo identificatorio. Tal vez los hombres se sientan algo desconcertados ante este completísimo manual femenino que reúne todas las experiencias, traumas y hábitos de quienes hoy rondan la cincuentena, pero con una actriz tan ingeniosay divertida como Liliana Pécora, es imposible que se aburran.

La protagonista de este unipersonal es Susana Bustillo, una mujer casada en segundas nupcias y con un hijo ya grande que justo el día de su cumpleaños debe asistir a una reunión de egresadas. Desde las dudas que la aquejan hasta los preparativos para el encuentro (unos zapatos muy chicos, una pollera que no cierra y una infinidad de temores) están jugados por la actriz con una comicidad desopilante. El punto culminante del show es la llegada al salón de fiestas. Allí Pécora da vida a una multitud de mujeres que interactúan entre sí, mostrando sus diferencias pero sin dejar de deleitarse por los dulces recuerdos del pasado. Es la ocasión perfecta para hablar de sus matrimonios, de sus experienciassexuales y de su preocupaciónpor la vejez.

La llegada de una ex compañera de estudios muy operada es uno de los momentos más disparatados de la obra, en donde la actriz transforma su rostro y su andar logrando una caricatura perfecta. Igual de efectivas resultan las escenas de baile, con música de los '70 y Pécora practicando todos los estilos posibles de acuerdo a cada personaje y también las charlas en el baño con su toque ligeramente bizarro.

La dirección de Rosa Celentano contribuyó a enriquecer esta historia con buenas situaciones dramáticas que hacen vibrar otras cuerdas además del humor. En consecuencia el retrato de la protagonista termina resultando mucho más humano y trascendente que el tradicional modelo de la cincuentona.

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