5 de abril 2006 - 00:00

"Maradona hasta convirtió su magia en literatura"

Juan Villoro busca «la distancia de la literatura para observarlos fenómenos de masas: el fútbol, el rock, las grandesmetrópolis, lo que hacen los escritores cuando se entregana los medios».
Juan Villoro busca «la distancia de la literatura para observar los fenómenos de masas: el fútbol, el rock, las grandes metrópolis, lo que hacen los escritores cuando se entregan a los medios».
México D.F. - «Una crónica periodística lograda es literatura bajo presión», sostiene Juan Villoro que acaba de publicar «Safari accidental», conjunto de crónicas sobre literatura, rock y ciudades, y prepara «Dios es redondo», donde reúne las que ha dedicado al fútbol, libros que aparecerán en junio en la Argentina. Villoro, uno de los más destacados narradores mexicanos, que obtuvo diversos premios con sus novelas «La casa pierde» y «El testigo», ha sido profesor de literatura en las universidades de Yale, Autónoma de Madrid y Pompeu Fabra de Barcelona. Se divierte explicando que su «multiempleo escritural» lo lleva de traducir a Truman Capote a escribir una nota para «Granta», una crónica para el «Frankfrurter Allgemeine Zeitung» y un comentario deportivo para «La Jornada». En Coyoacán, barrio de Frida Kalho y de Octavio Paz, dialogamos con Villoro.

Periodista: Habiendo triunfado en España, ¿qué lo decidió a regresar a México?

Juan Villoro: Vivía en Barcelona, ciudad que es una aventura del orden, muy bien planeada, muy bien gestionada. Vila-Matas dice que es la Madame Bovary de las ciudades, porque le parece una ciudad nerviosa. Si es así, la ciudad de México es la Janis Joplin de las ciudades. Y si se ha amado a la Janis Joplin, todas las demás ciudades parecen demasiado tranquilas y borrosas. Tras tres años con Bovary comencé a extrañar la vida convulsa con la Janis, una ciudad que desafía la noción de estar habituado y a diario puede sobresaltar, y regresé.

P.: En su novela, «El testigo», premio Herralde, ya contaba de un profesor -como usted- que regresa a México.

J.V.: Un regreso más convulso que el mío, porque es un hombre que ha estado 24 años fuera, algo muy raro para un mexicano porque tenemos poca tradición de emigración, salvo la forzada a los Estados Unidos donde, por otra parte, se reproduce la vida mexicana. La novela reflexiona sobre lo que nos parece muy próximo y, al mismo tiempo, ya no nos permite interactuar. Mi regreso no ha sido tan traumático, porque fueron sólo tres años. Y desde que llegué no he dejado de escribir.

P.: ¿Una nueva obra de ficción?

J.V.: Yo tardo en arrancar proyectos de ficción, y prefiero no adelantarlos. Escribí, basicamente, crónicas. Publiqué «Safari accidental» y acabo de terminar «Dios es redondo».

P.: ¿Una obra espiritualista?

J.V.: De ninguna manera, es un acercamiento literario, caprichoso, a la locura, el delirio del fútbol, sus excesos, sus miserias. Como periodista cubrí dos Mundiales: Italia '90 y Francia '98, haciendo más notas de color que crónica deportiva. Mi desafío fue que los distintos registros que van de la entrevista al ensayo se pudiera leer como un partido. El fútbol refleja al mundo contemporáneo en la comercialización, el dopage, los traspasos, la publicidad, las presiones de la TV, y por otra parte, en su costado más noble, sigue siendo una manera organizada de recuperar la infancia, el espectador que vuelve a ser niño, y el jugador que también lo es, con un lance totalmente intuitivo, más allá de las circunstancias que lo llevaron a esa cancha. Maradona fue capaz de desatar la magia en la cancha y luego convertirla en palabras.

Hacer la picardía de meter un gol con la mano y de que nadie lo note, revela una astucia, decir que fue «la mano de Dios» revela doble astucia, una astucia literaria. Yo le dedico toda una sección en mi libro porque ha sido sin duda el futbolista más colorido de todos los tiempos, dentro y fuera de la cancha. Y ahora su resurrección impresionante, cuando nadie lo esperaba. Impresionante, así sólo él.

P.: ¿Va en junio al Mundial de Fútbol?

J.V.: Quería terminar «Dios es redondo» antes del Mundial, porque voy a ir a hacer crónicas. En el libro hay un trabajo de 10 años, por ejemplo una serie de conversaciones con Jorge Valdano. Lo pensé tanto para el hincha como para quien deteste un poco el fútbol pero quiera enterarse de que va esa locura.

P.: A su vez, en «Safari accidental» observa el rock desde una mirada literaria.

J.V.: Reuní crónicas donde paso de Yoko Ono, Peter Gabriel, Mick Jagger y Bono al turismo secreto de Salman Rushdie, un encuentro con Martin Amis o mi visión de ciudades. Los Rolling Stones son un grupo fascinante desde el punto de vista narrativo, siempre sorprenden. Los vi en Berlín en 1982 y me pareció un grupo muy aburrido de cuarentones que debían retirarse. La gran lección de envejecimiento que han dado es que a los 60 años son unos viejos fascinantes, son como el rey Lear. Me interesó estar con Yoko Ono porque ha sido la viuda más odiada de la cultura de masas, pero que fue la mujer que eligió John Lennon para que fuera como su madre, una gurú, un útero permanente y que lo abrió a la vanguardia. Con Bono, el gran demagogo del rock contemporáneo, tuve una larga discusión. Peter Gabriel es lo opuesto a Bono y a Jagger, una fuerza mental, un músico que se recluye diez años para componer un disco. En «Safari accidental» trate de retratar personas y circunstancias que explican la forma en que vivimos, por ejemplo ciudades emblemáticas de nuestro tiempo como Berlín donde cayó el Muro, Tijuana que tiene la frontera más cruzada entre el Primer Mundo y el Tercer Mundo, La Habana que es la ciudad más discutida del mundo hispano y una ciudad, que no es una ciudad, que define los sueños que se industrializan de la imaginación infantil: Disneyworld.

Trato de qué hacen los escritores cuando no están escribiendo. El complicado turismo hipervigilado de Salman Rushdie a Tequila, el pueblo donde se hace el famoso elixir de los mexicanos. Augusto Monterroso como maestro que enseñaba los trucos del oficio. Martin Amis ante el público, una de las funciones que más tiene como escritor. Su relación ambivalente con los medios, los ha cortejado para estar en el centro de las discusiones, y luego lo ha repudiado en sus libros. Su libro autobiográfico «Experiencia» termina con revisión de como la prensa es abusiva con él. Tiene una actitud muy neurótica, muy reveladora.

Entrevista de Máximo Soto

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