18 de agosto 2005 - 00:00
Marianela Núñez, cisne en Londres
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Marianela Núñez, étoile argentina en el Royal Ballet. Hará tres funciones en La Plata y una
gala en el Colón con Julio Bocca, Paloma Herrera y Maximiliano Guerra.
Periodista: ¿Cómo llegó a primera figura en Londres?
Marianela Nuñez: Es una historia compleja. Mientras trabajaba en el Ballet Estable del Colón, cuando aún tenía 15 años, supe que el Royal Ballet, que en ese momento hacía una gira por los Estados Unidos, haría pruebas de bailarinas para ingresar en la compañía. Todo esto ocurría en Los Angeles y hacia ahí partí para presentarme por consejo de quienes creían que podía ser aceptada. Estuve una semana con ellos trabajandointensamente, pero cuando terminaron la gira se fueron. Me sentí mal pues no me incorporaron ni me dijeron que lo harían después. Volví a Buenos Aires, y estando aquí recibí una carta donde me invitaban a ir a Londres. No lo podía creer.
P.: ¿La incorporaron de inmediato?
M.N.: No, mi edad me lo impedía, pero sí ingresé en la Escuela del Royal, donde estudié con otras chicas de mi edad, hasta que estuve en condiciones de ingresar a la compañía. De ahí en más y hasta ahora fui ascendiendo hasta alcanzar el rango de «Principal», con cada vez más papeles y responsabilidad en elenco inglés, que además de nativos cuenta con muchos bailarines de otros países como Thiago y como yo.
P.: ¿Le costó adaptarse a la nueva disciplina de trabajo?
P.: ¿Cómo era su vida cotidiana entonces y cómo es ahora?
M.N.: Cuando llegué a Londres vivía en la escuela con las demás chicas. Me acostumbré a estar sola en una ciudad desconocida, pero me sentía protegida por la institución. Después cambié varias veces de departamento hasta ahora, que me compré uno, pequeño pero mío. La mayor parte del día la paso en el teatro, bailando o tomando clases. Por la mañana, las clases llevan unas cuatro horas. Luego de un descanso, por la tarde son los ensayos y a la noche, las funciones. Tres o cuatro por semana. Mis días libres son los domingos. Esos sí son para descansar. Salimos con Thiago para aprovechar la intensa actividad cultural de Londres, que es mucha y muy variada. También muy cara. En el Royal tenemos buenos salarios pero la vida en Londres es muy cara. Allí gastamos mucho, en espectáculos, en comida.
P.: ¿Qué papeles prefiere, los estrictamente clásicos o los de danza contemporánea?
M.N.: Los de carácter, como el de la Reina de las Willis («Giselle»), por ejemplo. Pero últimamente estoy preparando los personajes más líricos del academicismo. «El lago de los cisnes» ya lo bailé en Londres con la aprobación de Mónica Mason, la actual directora de la compañía que confió en que yo lo puedo hacer. También he bailado «La fille mal gardée», «La bella durmiente del bosque» y «Don Quijote». En cuanto a danza contemporánea, el Royal tiene varias obras en repertorio que hemos preparado con grandes coreógrafos contemporáneos como William Forsythe, Jiri Kylián y Nacho Duato. En ellas también me siento cómoda.
P.: ¿Se sintió alguna vez discriminada por no ser inglesa?
P.: ¿Es muy distinto el rigor inglés que el de los argentinos en la preparación de un espectáculo de ballet?
M.N.: Los ingleses son muy cuidadosos de todos los aspectos en la preparación de una obra. Le dedican mucho tiempo. Cada uno de nosotros tiene un «coach» que nos ayuda a preparar el personaje en sus más mínimos detalles. Pasamos muchas horas ensayando con el « partenaire», pero también podemos pedir tiempo para repasar algún movimiento que nos dé trabajo o que no nos salga bien. Aunque aquí también se le dedica bastante tiempo a la preparación, a veces no todo el necesario, pero como ya dije antes hay excelentes maestros que no deben envidiar nada a los de Londres. Por algo nos han aceptado en una compañía como ésta.
Entrevista de Eduardo Giorello




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