E l miércoles se aprobó en el Senado el presupuesto, y sin objeciones, tal como había adelantado este diario, se sancionó con fuerza de ley la creación de un fondo de 1,5 millón de pesos «para la finalización de la obra María Eva Duarte de Perón», emplazada frente a la Biblioteca Nacional. La estatua de la «abanderada de los humildes», realizada por el poco conocido escultor Ricardo Giannetti, ya le costó al Estado la cifra récord de 4 millones de pesos (convertibles a dólares en el momento que se pagaron).
Según informan en la Legislatura «el dinero ingresó a las arcas de Cultura». Teniendo en cuenta que las gestiones de sucesivos secretarios de Cultura Darío Lopérfido y Rubén Stella desestimaron el proyecto de agregarle otros detalles a la estatua, este diario preguntó quién solicitó el dinero. En principio, la actual subsecretaria de Cultura Magdalena Faillace aclaró, para empezar que «esa estatua siempre me resultó estéticamente agraviante, aunque considero importantísimo invertir en una estatua de Eva». Agregó que ella no pidió el dinero para su terminación y que cree que tampoco lo hizo el titular de Cultura, Torcuato Di Tella, y prometió una respuesta.
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Consultada sobre si va a investigar las presuntas irregularidades en el concurso de la estatua que mencionan los artistas Enrique Savio, Mario Onco, Jorge Isza y Blas Gurrieri (quienes en 1998 presentaron proyectos para realizar el monumento y le pidieron a la entonces secretaria de Cultura Beatriz Gutiérrez Walker la documentación pertinente para evaluar si iban a iniciar «acciones legales»), la subsecretaria contestó lacónicamente: «No. No nos corresponde investigar a nosotros».
El costo de la obra es un tema, pero un tópico aún más complejo es el valor artístico de la estatua. Hay peronistas a quienes les rsulta ofensiva la imagen de Eva que parece una bailarina con un moño en la cabeza. En todo caso, basta decir que una recalcitrante fan de Eva como Diana Saiegh, aseguró que iba a juntar firmas para que retiren ese monumento del espacio público. Entretanto, el diputado radical Hugo Storero (subsecretario de Cultura de la gestión de Fernando De la Rúa), pidió el veto del presidente Kirchner a la ley que habilita el gasto y que se investigue el caso.
Pero el tema de las estatuas no ha terminado. Faillace cuenta que «el monumento a Perón está pendiente», que ya existe una ley presupuestaria y que «la Secretaría de Cultura nombró un comité de emplazamiento». Su idea sobre el lugar adecuado para ubicarlo es Puerto Madero. A.M.Q.
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