4 de abril 2007 - 00:00

Más que biografía, Tolkien bien explicado a los niños

«El mago y el escritor: biografía de J.R.R. Tolkien», de Graciela Repún. Bogotá: Grupo Editorial Norma, 2006. 164 págs.

La obra del escritor sudafricano J. R. R. (John Ronald Reuel) Tolkien ha sido abordada desde casi todos los ángulos posibles, y ese auge que comenzó en los años '60 en los Estados Unidos se incrementó a partir del estreno cinematográfico de la trilogía de «El Señor de los Anillos» de Peter Jackson. De ahí que sea muy difícil aportar información novedosa o desconocida sobre el tema, pero en el caso de «El mago y el escritor», la originalidad pasa por la forma en que se presenta esa información.

Situado temporalmente entre los acontecimientos narrados en «El Hobbit» y «El Señor de los Anillos», el libro se compone de una serie de relatos y reflexiones imaginados por la autora, la especialista en temas infantiles Graciela Repún, y puestos en boca de Gandalf, personaje que en el universo tolkeniano funciona de nexo entre las obras citadas. El mago le relata a diferentes personajes de la Tierra Media una visión del futuro referida a un hombre que de dicará su vida a dar forma mitológica a los hechos que son parte de la historia de esa tierra. Tolkien se convierte así en personaje de sus propias creaciones, y su biografía se va contando de manera muy amena incluyendo, además de los hechos más destacados de su vida, las fuentes legendarias -como el poema «Beowulf» o las historias de «El Kalévala»- de las que habría abrevado para sacar a la luz el particular universo de la Tierra Media. El libro está pensado como narración infantil y, en ese sentido, cumple ampliamente su cometido, sin incluir explicaciones engorrosas y omitiendo una de las influencias más marcadas de Tolkien, como fue su fe católica. La autora también se permite adherir a la tesis del biografiado respecto de que los artistas son meros «descubridores» o «subcreadores» (Dios es el único Creador verdadero), e incluso analizar el porqué de la lucha de los héroes cuando el Mal es imposible de erradicar totalmente por ser parte de la naturaleza de todos los seres vivos.

La sección final está dedicada a repasar, ya de manera más convencional, las diferentes fuentes de inspiración de Tolkien y las lenguas imaginarias que el autor creó para los pueblos de la Tierra Media. Es en este lugar donde se resiente el trabajo, porque queda a mitad de camino entre la introducción fabulada y amena y un estudio más serio y profundo, que en definitiva no es la intención de la obra.

En resumen, «El mago y el escritor» es una buena opción para iniciar a los niños en la obra de Tolkien, de la mano de sus personajes más famosos, y permitirles un primer acceso a una obra cuya riqueza la ha convertido en un clásico de la literatura contemporánea.

Horacio Moreno

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