4 de marzo 2026 - 14:35

Mazel Toc: un biodrama que va del Síndrome de Tourette al bullying y la identidad judía

Se estrena el unipersonal autobiográfico “Mazel Toc”, escrito por Nicolás Litman y Fernando Ricco, que trata con humor un trastorno neurológico, el judaísmo, el bullying escolar, la inserción laboral, la amistad y la vida cotidiana de una familia con un hijo neurodivergente. En La pausa Teatral podrá verse desde el viernes a las 20.30. y sábados a las 18.30.

Se estrena el unipersonal autobiográfico “Mazel Toc”, escrito por Nicolás Litman y Fernando Ricco, sobre la vida del primero. 

Se estrena el unipersonal autobiográfico “Mazel Toc”, escrito por Nicolás Litman y Fernando Ricco, sobre la vida del primero. 

“Hacer teatro en Buenos Aires es posible pero hay que “romperse la cabeza” armando esa estrategia”, dice Nicolás Litman, quien estrena un unipersonal autobiográfico inspirado su vida, “Mazel Toc”. Litman a los cuatro años fue diagnosticado con el Síndrome de Tourette y esta historia construida desde el humor y los recuerdos personales, no es sólo una obra sobre un trastorno neurológico, sino también sobre el judaísmo, el bullying escolar, la inserción laboral, la amistad y la vida cotidiana de una familia con un hijo neurodivergente. Coescrita junto a Fernando Ricco, quien también la dirige, con esta pieza buscan inspirar al espectador y derribar algunos de los mitos que existen alrededor del síndrome de Tourette

Esta producida por Sebastián Kirszner, dueño de La pausa Teatral (Luis Viale 625) sala donde puede verse desde el viernes a las 20.30. y sábados a las 18.30. Conversamos con Litmann.

Periodista: La obra promete ser una combinación de la película mazel tov y Toc Toc con su protagonista que también dice tener Tourette, ¿qué podés decir?

Nicolás Litman: Sinceramente, no lo habíamos pensado de esa manera. Creo que con “Mazel Tov” comparte la atmósfera judaica y con “Toc Toc”, la inclusión del Síndrome de Tourette en la narrativa. Pero Mazel Toc no se parece a ninguna de estas dos películas, donde cuento en primera persona el Síndrome de Tourette. No es un personaje, yo, Nicolás Litman, tengo Tourette. Entonces, junto a Fernando Ricco, director del espectáculo, decidí contar las cosas que me ocurrieron a raíz de ese diagnóstico.

P.: Este biodrama habla de un trastorno neurológico, el judaísmo, el bullying, la inserción laboral, la amistad, ¿el amor? ¿Qué podés anticipar de todo esto que cuenta?

N.L.: Mi objetivo fue contar como el Síndrome de Tourette puede hacer que ciertas cosas sean diferentes o más difíciles. Desde un principio decidimos hablar de lo particular de mi experiencia. No queríamos generalizar en torno al Tourette, ya que lo considerábamos un camino erróneo. Así que buscamos enfocarnos en como atravesé las distintas situaciones que se presentaron. Decidimos incluir al judaísmo porque lo considero parte de mis raíces, de mi identidad. Luego, en el proceso de escritura, fuimos detectando ciertos temas que atravesaron mi vida. El maltrato escolar que recibe un niño por ser “distinto” a los demás, a lo que dice la norma, y no solo de parte de sus pares niños, sino también de algunos adultos del sistema escolar. En eso se ve afectada la amistad. Lo difícil que es hacer amigos en contexto de bullying y cómo eso afecta en la autoestima. Afortunadamente, algunas decisiones que tomaron mis padres y algunas otras que tomé yo, hicieron que pudiera cambiar ese destino y eso me ayudó a recibir menos bullying y más amigos. Por otro lado, es muy difícil asistir a una entrevista de trabajo cuando tenés una neurodivergencia. En el momento que empecé mi vida laboral, a finales de la primera década del 2000, los prejuicios eran muchos y como los psicotécnicos no daban como supuestamente tienen que dar, consideraban que yo no era capaz para hacer ciertos trabajos. Yendo al tema del amor… Lo más difícil de mi experiencia no fue lo que las chicas pensaran de mis tics, sino lo que yo pensaba de ellos, o la idea que yo tenía de lo que ellas pensaban. A veces, tener un diagnóstico como el Tourette quita confianza en uno mismo.

P.: ¿Cómo te pegó la obra El equilibrista para animarte a escribir y querer llevar tu vida a escena?

N.L.: Ver a Mauricio Dayub en escena fue absolutamente inspirador. Algo que yo no había conectado en ese momento y de lo que luego tomaría conciencia, era que Dayub es el padrino de la asociación Tourette Argentina. Darme cuenta de esa conexión me sorprendió y también me alegró. “El que hace una obra así, se recibe de actor”, pensé. El despliegue que hace, los desafíos que va encarando durante la duración del espectáculo, los cambios de personaje. Un brillante manejo del cuerpo y una admirable capacidad para armar el relato. Yo venía pensando en que era un buen momento para volver a actuar en teatro, y luego de ver “El Equilibrista”, me dieron ganas de hacer un unipersonal para contar mi historia. Siempre fui algo autorreferencial para escribir y esta no iba a ser la excepción. Además, me

parecía que contar mi historia quizá podía resultar inspirador para otros que viven situaciones similares a las mías.

P.: ¿Cómo es hacer hoy teatro en Buenos Aires?

N.L.: Requiere de mucho esfuerzo. Hay que pensar distintas ideas o estrategias para poder llevarlo a cabo. Es posible pero es indispensable tener las cosas claras y ser realistas. Si uno tiene dinero, saber cómo usarlo. Si no lo tiene, como conseguirlo o que se puede hacer con bajo presupuesto. En nuestro caso, logramos adaptarnos a nuestras posibilidades y de esa manera, poder armar un espectáculo que sea atractivo e interesante de ver. Más allá de los recursos que se puedan tener o no, creo que lo indispensable es tener una historia que contar y hacerse de un buen equipo no solo para nutriste de ideas, sino para sortear las dificultades que puedan ir surgiendo.

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