2 de febrero 2006 - 00:00
Mejora al original pero sobra relleno
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Sin ser una comedia lograda, esta segunda parte repite
el buen trabajo de maquillaje (sobre un Lawrence que carece
de buenos comediantes de apoyo) y tiene mejores
gags y menos escatología que la uno.
Lawrence es un agente del FBI que para investigar a un empresario sospechoso de andar en negocios turbios asume la identidad de la abuela comprensiva y todo corazón de la película anterior. También cuida a su prole, que incluye un niñito que no habla, una nena preocupada por un campeonato de «cheerleaders» de escuela primaria y una adolescente siempre a punto de meterse en todo tipo de líos con delincuentes juveniles.



