Melodrama, pero sin golpes bajos

Espectáculos

«Planta 4ta» (España, 2003, habl. en español). Dir.: A. Mercero.Guión: A. Espinosa, A. Mercero, I. del Moral, sobre pieza teatral de A. Espinosa. Int.: J. J. Ballesta, L. A. Prieto, G. Moreno, A. Zafra, M. Martínez, M. Cedillo.

Esta es francamente una buena incursión española en un rubro casi privativo del cine, y hoy sobre todo del telecine, norteamericano: el melodrama con enfermos cancerosos. Para más, se trata de cuatro chicos adolescentes. Lo singular es que, pese a su estado, o mejor dicho gracias al espíritu de cuerpo con que enfrentan su estado, desde sus sillas de ruedas estos chicos se lo pasan riendo y cantando, les gastan bromas a las enfermeras, incursionan por las noches en diversos pisos, como si fueran los dueños del hospital, juegan al bowling con las piernas ortopédicas a modo de palos, le dan ánimo a cualquiera, y uno hasta se pone de novio. Pero la procesión va por dentro.

Esto es un melodrama, conviene recordarlo. Solo que bien contenido. En vez de llanto extremo con música desmelenada, solo ocasionales «cierres en negro», con alguna lágrima al borde de los ojos. Ningún muerto en escena. Lo que hay, es lo que cualquiera con buena vista puede ver en una de esas salas: sonrisas tristes, miradas que esperan la aceptación del otro y la buena noticia que irá para otro, el esfuerzo por disimular la soledad y la angustia cuando llega el fin del día y la gente sana se va para su hogar, los deja.

El miedo a la biopsia, a volver a quimioterapia, a que venga la noche. El descanso de tomar solcito en el patio, la expectativa de ver una chica, jugar al basket, o recibir la pierna ortopédica. Y el choque con algún médico que la va de eminencia, pero resulta un verdadero bruto a la hora de dar una mala nueva. Esa escena bien se compara con otras donde el más chico del grupo puede alentar a los demás, o conversa con uno todavía más chiquito e inocente. Y la película entera, bien puede ser motivo de conversación entre profesionales y familiares de enfermos (no digamos que las vean también los enfermos, no sea cosa que después salgan haciendo carreras de sillas por los pasillos, como los personajes de la película).

Basada en la obra teatral
«Los pelones», de Albert Espinosa, su protagonista es el muchachito de «El bola» (sobre la violencia familiar), Juan José Ballesta, y su director es el veterano Antonio Mercero, el mismo de las series «Verano azul», «Farmacia de turno», y «Manolito Gafotas», y de películas como «Don Juan, mi querido fantasma», «Espérame en el cielo», y la ya lejana «Tobi, el niño con alas». No saldrá en «Cahiers du Cinema», pero hace cosas buenas.

Dejá tu comentario