Sergio
Delgado
cuenta sus
experiencias
como
soldado en
Malvinas en
«No tan
nuestras»,
conciso,
doloroso y a
la vez
divertido
documental
que se
estrena sólo
en una sala
alternativa.
«No tan nuestras» (Argentina, 2005, habl. en español). Guión y dir.: R. Longo. Documental.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Es una pena que este muy destacable documental tenga que estrenarse sólo en una sala alternativa de Corrientes al 1500, que además no lo da todos los días. Deberían darlo también en otras salas, privadas u oficiales, deberían darlo en las escuelas, pasarlo por TV. Es un relato breve, de apenas 75 minutos, es conciso, aleccionador, doloroso, y a la vez divertido.
Con ese humor propio del argentino que se admira de sus propias desgracias, y se ríe por no llorar, y porque la puede contar, un flaco de cuarenta y pico, con pinta de rockero suburbano, recuerda su adolescencia y cuenta su paso por la colimba, Malvinas incluida. Le tocó estar en la primera línea de Monte Longdon, justo la misma batalla que cuenta «Iluminados por el fuego». Le tocó ver la primera muerte en la forma de un compañero caído encima suyo, y en el dolor de una pierna herida en la batalla. La sacó barata. En cambio el olvido y el alivio son caros, no hay cómo pagarlos. Miembro del Séptimo de Infantería, una unidad de castigo, él cuenta lo suyo de modo bien ilustrativo. «Me sentía como un soldado de San Martín, como un burro que se caía», «La primera vez que ves un bombardeo es como la primera vez que ves una mina en bolas», «Ese tipo estaba para matar a alguien, yo no estaba ni para jugar a las escondidas», «Alguien disparó y empezó Año Nuevo. Un cachengue bárbaro», «Y por esos agujeros entraba la luz de la luna».
Lo cuenta sentado a la mesa, o en la plaza de Lanús donde una placa recuerda a los caídos y los heridos, y ya debería haber otra recordando a los suicidas. Cada tanto, alternando con su relato, en ácido montaje se insertan imágenes de archivo, cotejos con la ficción, propagandas, testimonios desde otro ángulo. Por ejemplo, el de un capitán en el Museo Julio Argentino Roca: «Les hizo mal que les digan chicos de la guerra. Eran soldados». Y tiene razón. Hoy son tipos de cuarenta y algo. Los que quedan. P.S.
Dejá tu comentario