7 de noviembre 2026 - 14:58

Miwa Nishikawa: "Transmitir la memoria de una guerra es una tarea extremadamente difícil"

La directora japonesa presenta en Mar del Plata “Children Untold”, la historia de una niña que sobrevive junto a otros huérfanos entre marzo y noviembre de 1945. En diálogo con Ámbito, habla del yakuza retirado que le contó su infancia, de cómo dirigir a chicos que nunca pasaron hambre y de un Japón que no sabe cómo contarles la guerra a sus hijos.

La cineasta diálogo con Ámbito sobre su reciente estreno en Mar del Plata.

La cineasta diálogo con Ámbito sobre su reciente estreno en Mar del Plata.

"Tenemos la obligación de aprender sobre las guerras que libró nuestro país. Pero también tengo la experiencia de que esos relatos pueden ser tan dolorosos y difíciles de soportar que en ocasiones llevan a nuestros niños a taparse los ojos y los oídos. Transmitir la memoria de la guerra es una tarea extremadamente difícil", escribió a Ámbito la directora Miwa Nishikawa horas antes de presentar en Mar del Plata su película "Children Untold", una obra muy buena, de emoción controlada, sin desbordes ni golpes bajos, sobre las peripecias de una niña que hacia el final de la guerra comprende que ha quedado sola y busca sobrevivir junto a otros huérfanos (todo transcurre entre marzo y noviembre de 1945, y entre un tema de Debussy al comienzo y otro de Chopin hacia el final).

Periodista.: Entiendo que "Children Untold" se estrenó en Japón el pasado 16 de octubre. ¿Qué recepción tuvo?

Miwa Nishikawa.: He recibido comentarios de muchos espectadores, sorprendidos de ver lo poco que conocían sobre los huérfanos y las mujeres de aquella época. Entre los estudiantes de primaria y secundaria muchos ignoraban lo que fue la posguerra, ellos creían que apenas terminada la guerra había comenzado una vida pacífica y próspera. Uno me dijo 'sentí profundamente que en la vida cotidiana de las personas la guerra no termina inmediatamente'. Además varios padres me dicen que les gustaría mostrar esta película a sus hijos. En un contexto donde siguen estallando guerras en distintas partes del mundo y no se vislumbra el final, percibo que muchos japoneses se sienten profundamente afectados por la actualidad. Siento que el público está reflexionando sobre qué podemos aprender de aquella experiencia y qué podemos hacer de aquí en adelante.

P.: ¿Pero les interesa a los niños de hoy lo que sufrió Japón en aquel tiempo?

M. N.: En términos generales hoy en día los niños japoneses tienen cada vez menos oportunidades de conocer la guerra del pasado, más allá de las pocas líneas que aparecen en los libros de texto. Los niños que participaron en esta película eran de Tokio y prácticamente no sabían nada de la guerra, ni siquiera del bombardeo sobre Tokio que en una sola noche, la del 9 de marzo de 1945, dejó alrededor de 100.000 muertos y desaparecidos. Creo que aunque los padres, por supuesto, no desean que haya una guerra y son conscientes de que es necesario preservar la paz, no saben cómo transmitir a sus hijos una historia que ni siquiera ellos mismos conocen bien. Muchos dudan en exponer a sus hijos a representaciones tan desgarradoras y crudas como las del Museo Memorial de la Paz, en Hiroshima, el manga "Gen el descalzo", dibujado por alguien que vivió la guerra, Keiji Nakazawa, o el dibujo animado "La tumba de las luciérnagas". Los propios educadores ponen ciertos reparos al momento de ver estas obras que contienen una notable fuerza realista.

La directora Miwa Nishikawa presentó su película "Children Untold"en Mar del Plata.

La directora Miwa Nishikawa presentó su película "Children Untold"en Mar del Plata.

P.: Y usted, a los 12 años, ¿qué sabía de la guerra, y especialmente la posguerra? (supongo que mucho, ya que nació en Hiroshima)

M.N.: En mi caso, mi padre y mis abuelos vivieron el bombardeo de Hiroshima, por lo que, desde que tengo uso de razón, escuché muchas veces sus relatos de lo que habían vivido ese día. Cuando fui a la escuela también participaba en ceremonias en memoria de las víctimas y recibía información sobre los daños causados por la radiación. Tuve muchas oportunidades de entrar en contacto con la historia de la guerra y las armas nucleares. Sin embargo, desde la perspectiva de una niña, aquellos momentos eran extremadamente opresivos y aterradores. Eran momentos muy dolorosos que debía soportar una y otra vez. Todo aquello contribuyó a formar en mí una profunda conciencia antibélica y antinuclear, así como un fuerte rechazo hacia el gobierno japonés de aquella época. Pero al mismo tiempo también se acumulaba en mi una sensación de querer escapar de todo aquello, de preguntarme ¿por qué tengo que escuchar historias tan terribles? El tremendo pasado de una guerra, tanto desde la perspectiva de sus responsables como desde la perspectiva de las víctimas, produce en las generaciones posteriores una sensación de. impotencia y puede llegar a paralizarlas. Por eso, por un lado tengo la firme convicción de que quienes nacimos después tenemos la obligación de aprender sobre las guerras que libró nuestro propio país. Pero también tengo la experiencia de que esos relatos pueden ser tan dolorosos y difíciles de soportar que en ocasiones llevan a los niños a cerrar los ojos y los oídos. Creo que transmitir la memoria de una guerra es una tarea extremadamente difícil.

P.: ¿Cómo nace la idea de contar esta historia?

M.N.: Esta historia nace de unos recuerdos de infancia que me contó un yakuza retirado. Cuando niño, apenas terminada la guerra su madre, que era soltera, lo dejó en un orfanato y desapareció. Luego él tuvo que sobrevivir en las calles como otros huérfanos de guerra, que eran muchísimos, y terminó llevando una vida marcada por reiterados delitos y encarcelamientos. Me basé en parte de su vida para hacer "Under the Open Sky", la del hombre que sale envejecido de la cárcel. Y ahora me basé en parte de su infancia, y en la infancia de tres ancianas que aceptaron contarme sus recuerdos. Siempre me ha interesado la dureza y la enorme vitalidad de esos niños que formaban grupos y trataban de sobrevivir por sus propios medios en las ciudades devastadas. Pero, cuando me puse a investigar, me llamó especialmente la atención la existencia de niñas que habían quedado huérfanas a causa de los bombardeos aéreos. Muchas de esas criaturas fueron enviadas de un pariente a otro, sufriendo discriminación en el seno de sus propias familias, por eso guardaron sus recuerdos en silencio y no quisieron contarlos en público. Aún así, en 2021 logré escuchar los testimonios de esas tres mujeres de edad muy avanzada. Dos de ellas ya murieron.

"Esta historia nace de unos recuerdos de infancia que me contó un yakuza retirado", aseguró la directora.

"Esta historia nace de unos recuerdos de infancia que me contó un yakuza retirado", aseguró la directora.

P.: Y usted transmitió a los niños de su película el recuerdo de esas vivencias. ¿Cómo hizo para dirigirlos tan bien? ¿Acaso lo fue aprendiendo de Hirokazu Kore-eda?

N.M.: He trabajado con Kore-eda, pero cuando él hizo "Nadie sabe" con un asombroso elenco infantil yo estaba haciendo mis primeros largometrajes y no tuve oportunidad de observar cómo los dirigía. Entiendo que él no les entrega el guion a los niños, sino que les transmite oralmente los diálogos en el propio rodaje, el mismo día de filmación. Creo que ese método es posible porque es una persona amable con quien los niños se sienten confiados, y además tiene una gran capacidad para explicar las cosas y un presupuesto suficientemente holgado como para filmar sin estar demasiado pendiente del tiempo ni los gastos. Eso, entre otras cualidades. Yo intenté aplicar ese método al comienzo de una película pero no funcionó. Los chiquitos se sentían inseguros al no saber sus partes de antemano. Y para las escenas en que debían mostrar enojo o llanto tampoco podía darles indicaciones en el momento, porque no eran artistas profesionales. Por eso, a mitad del rodaje cambié de método, comencé a realizar muchos ensayos, y darles a los niños suficiente tiempo para que pudieran atravesar sin aflicciones esos momentos en que las cosas no les salen bien. Hoy siento que la dirección de niños debe adaptarse con flexibilidad, según la historia que se quiere contar, el tipo de actuación que se quiere obtener y la personalidad de cada uno. Los niños que actúan en "Children Untold" no han vivido lo que vivieron sus personajes. Tanto su manera de hablar como el entorno en que crecieron son completamente diferentes. Nunca pasaron hambre ni caminaron descalzos o usando las sandalias tradicionales de madera. Por eso, desde seis meses antes del rodaje fuimos aprendiendo poco a poco, como equipo, sobre la guerra y los bombardeos aéreos. También ensayamos todos los fines de semana incorporando juegos y otras actividades, para que tuvieran tiempo suficiente de familiarizarse con los diálogos y circunstancias de la historia. Las palabras y las actitudes que aparecen en la película no son las que ellos utilizan en su vida cotidiana. Por eso, día tras día, buscamos y probamos distintas maneras de hacer que aquello se viera natural. Yo tenía además un desafío personal: no quería que Kore-eda se riera del resultado.

P.: ¿Y por qué decidió incorporar temas de Chopin y Debussy en escenas fundamentales?

M.N.: Mientras escribía el guión escuchaba toda la música clásica para piano que pude encontrar. Quería encontrar las más adecuadas, y que además no estuvieran demasiado asociadas a otras películas. Se dice que Debussy escribió "El rincón de los niños" para su querida hija. Me pareció una obra enérgica, llena de fuerza, que transmite la picardía y la espontaneidad propias de los niños. También sentí que su melodía podía simbolizar la personalidad de la protagonista de la historia. Y para acercarnos al final de la película busqué una pieza de Chopin que no fuera excesivamente difícil y que, sobre una tonalidad menor, transmitiera una sutil sensación de felicidad, como si un tenue rayo de luz se filtrara en ella. Ese aspecto también me pareció muy atractivo.

P.: Última pregunta, ya pasando a otro tema. Cuando usted vino hace dos años nos dio una charla especial sobre las mujeres en el cine japonés contemporáneo. ¿Pero qué puede decirnos de las cuatro actrices de otros tiempos que integran el ciclo ofrecido por la Embajada de Japón en este Festival, es decir Hideko Takamine, Setsuko Hara, Kioko Kagawa y Kinuyo Tanaka?

M.N.: En una industria cinematográfica mayormente dominada por hombres, estas actrices lograron proyectar una presencia más fuerte que la de los actores. Que sus películas se sigan viendo hasta el día de hoy me parece algo verdaderamente extraordinario. Ahora bien, de las cuatro la que más me gusta es Hideko Takamine, la de "Carmen vuelve a casa", de Keisuke Kinoshita. En vez de interpretar los papeles que solían ajustarse a las preferencias de los hombres, como los de una joven pura e inocente o una esposa y madre ideal, ella interpretó con frecuencia personajes mucho más terrenales, con defectos, fracasos y contradicciones de carácter. Sus personajes tenían una fuerza y una rabia que no buscaban complacer a los demás, lo que me parece muy avanzado para su época. Y, a pesar de todo eso, nunca perdía su elegancia y distinción, algo que también es una de las características más notables de las grandes actrices de su época.

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