17 de septiembre 2003 - 00:00

Monólogo de un héroe

Danilo Albero «Jorge Newbery, el señor del coraje» (Buenos Aires, Sudamericana, 2003, 368 págs.)


La figura de Jorge Newbery, ingeniero y oficial de nuestra Armada por un tiempo, el porteño arrogante y competitivo, árbitro de la elegancia, duelista y patotero, que quiso ser el primero en todo, en el boxeo, la esgrima, el vuelo en globo, la instalación de la luz eléctrica y el gas en Buenos Aires, la aviación deportiva y la aeronáutica militar, ya había tentado a algunos biógrafos, entre ellos Raúl Alejandro Apold, hombre de confianza de Juan Domingo Perón en su primer gobierno.

Pero este libro es diferente de todo lo escrito hasta ahora. Una introducción breve, titulada «l° de marzo de l9l4, l8: 57. Domingo de Carnaval», y un epílogo, bajo el mismo título, enmarcan cuatro partes que corresponden a la formación y desarrollo de una personalidad compleja, que tuvo por maestros a Groussac y a Edison, siempre en lucha contra sus limitaciones y las de su ambiente, su clase social, su familia y sus amigos y competidores en la lucha de ganar siempre, por encima de todo y de todos.

• Procedimiento

El procedimiento elegido por Albero, un monólogo interior en primera persona, sin interrupciones, que exige mucho del lector, va dibujando esa personalidad ansiosa, atenazada por terribles presentimientos. Su lucha no es sólo contra su ambiente, sino contra el tiempo que va marcando inexorablemente su ritmo vital y lo acortará trágicamente, cuando su avión se estrella aquel 1 de marzo de l9l4, pero eso ya está fuera del marco del libro. Ello ocurrió cerca del campo Los Tamarindos, en Mendoza, cuando el héroe se entrenaba para el cruce de la Cordillera.

Sin duda, Albero se ha documentado mucho, conoce a fondo el boxeo, la esgrima y hasta el vuelo en avión. Ha estudiado en detalle las circunstancias históricas, los hechos y los personajes del mundo de la política y la vida social porteña entre 1875 y 1914.

La voz de la conciencia es, sin duda, lo ficticio en esta biografía, el resto es real o al menos verosímil. Libro diferente, arduo, que exige de quien lo lee una concentrada atención a la sucesión de acciones, personajes, y elementos intertextuales procedentes de la cantera clásica, greco latina, de la literatura occidental y argentina. El premio, el conocimiento pleno de una figura histórica excepcional y de los resortes del héroe trágico, un Icaro condenado a morir tempranamente.

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