Multitud bajo las alas de Shakira

Espectáculos

Unas ciento cincuenta mil personas, según los organizadores, retiraron su entrada gratuita -aunque, como sucede en estos casos, también hubo venta por Internet- y se acercaron a la Costanera Sur para participar de un megaconcierto que tuvo su correlato, también con artistas de América Latina y España, en el Zócalo del DF mexicano.

En Buenos Aires fueron Shakira -la anfitriona, como promotora central de la fundación ALAS-, Alejandro Sanz, Fito Páez, Gustavo Cerati, Alejandro Lerner, La Chiringuita, Airbag, Julio Boca, Los Ratones Paranoicos, Paulina Rubio, La portuaria, Pedro Aznar, Jorge Drexler y Calle 13. En México David Bisbal, Los Tigres del Norte, Ricardo Montaner, Babasónicos, Diego Torres, Miguel Bosé, Tania Libertad y Chayanne.

Cada artista hizo su set -de cinco a treinta minutos, según su importancia- y cumplió en lo artístico; y hasta hubo momentos muy interesantes, como la presentación de Fito Páez con Gustavo Cerati para hacer «Ciudad de pobres corazones», o la dupla Shakira-Mercedes Sosa para entregar una extraña versión de «La maza» de Silvio Rodríguez. Cada cantante armó su sección pensando en la popularidad de sus temas y en seducir a la multitud que, básicamente, tenía como objetivo central el ver y escuchar a Shakira y Sanz.

El público disfrutó de la suma de la mayoría de estos nombres, en la interpretación coral de «No es lo mismo», tema del español. Impecable fue también la producción, que montó un escenario imponente con pantallas gigantes de última generación, altamente profesional en el cumplimiento de los horarios, y con una calidad de sonido en una situación muy complicada de cambio permanente de micrófonos y puesta.

El proyecto, transmitido por varias cadenas internacionales de televisión, tuvo como objetivo central instalar la marca ALAS -América Latina en Acción Solidaria-, la fundación con sede en Panamá impulsada por Shakira para paliar el hambre de los niños pobres, que tiene a Gabriel García Márquez como presidente honorario y al novio de la cantante, Antonio De la Rúa, como uno de sus vicepresidentes. Una empresa de telefonía celular, la mayor empresa de telecomunicaciones mexicana, un shopping center porteño, un banco norteamericano, un multimedios y el gobierno de la ciudad fueron aquí los « sponsors» que permitieron producir un show de costos millonarios -aún con la actuación gratuita de los artistas centrales-, que no escatimó siquiera en una carpa VIP, bien abastecida de comida y bebidas, por la que desfilaron modelos, actores, políticos, funcionarios y empresarios que pusieron el toque fashion.

Habrá que esperar entonces para ver concretados los buenos propósitos de esta fundación naciente. Hace pocos días se anunció una donación de u$s 200 millones del magnate mexicano Carlos Slim y otra, también con varios ceros verdes, del norteamericano Howard Buffet, aunque por el momento no se difundió la modalidad de distribución de esos recursos.

Dejá tu comentario