11 de abril 2005 - 00:00
Multitud en primer show electrónico
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Faithless,
una de las
bandas de
música
electrónica
más
apreciadas
por quienes
concurren a
este tipo de
shows.
El Southfest estuvo claramente concebido más como megaboliche que como sede para exaltar el consumo. Hubo sólo un main stage, sin demasiados lugares anexos por explorar, excepto los dos vips y la larga barra donde se adquirían las botellas de agua mineral, speed con vodka o algún comestible. Pero nada de locales de sushi, pizza o todo tipo de variedad, cual patio de comidas de shopping. Fue notable la ausencia de merchandising y sponsors publicitando sus marcas de manera no tradicional.
A diferencia de «Creamfields», donde hay tantas fiestas como carpas se monten, toda la fiesta pasó por el escenario principal, razón por la cual resultó uno de los más grandes e imponentes que se recuerdan en los últimos años. Es que para albergar a tan solo un DJ, o grupos de tres intregrantes como mucho, sobresalía la inmensidad, la calidad lumínica y la pantalla de plasma con imágenes abstractas y coloridas.
Los DJ's invitados estuvieron a la altura de las circunstancias. Abrieron la fiesta a las 6 de la tarde los locales Capri, Fabián Dellamonica y Rama, cuando el grueso de gente aún no había llegado. La primera oleada apareció con la revelación del año, Mylo, quien se presentó junto a su banda.
La fiesta comenzó a levantar con el argentino Hernán Cattaneo, que reside en Londres y cuenta con multitud de seguidores en el país, que lo van a ver al interior e incluso a Brasil.
Cattaneo suele recorrer cuatro ciudades por semana tocando en diversas fiestas europeas y asiáticas, razón por la cual es mundialmente conocido y ocupa el sexto puesto en el ranking de DJs.
Al cierre de Cattaneo hubo un intervalo de 20 minutos y arrancó la otra fiesta, con Faithless, una de las bandas de música electrónica más importantes del mundo, donde dominaron varios temas de su último trabajo «No robots», con el inconfundible teclado a cargo de Sister Bliss y las canciones rappeadas interpretadas por Maxi Jazz. El público bajó varios decibeles con los Faithless pero tuvo el descanso necesario para recibir a lo mejor de la noche: un show de cuatro horas a cargo de la dupla conformada por Sasha & John Digweed, quienes se presentaron por primera vez en Latinoamérica con la fórmula «back to back».




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