1 de septiembre 2006 - 00:00

Murió Glenn Ford, el hombre de la bofetada

Numerosas veces actuaron juntos Glenn Ford con RitaHayworth, aunque el film más famoso que rodaron fue«Gilda», en 1946.
Numerosas veces actuaron juntos Glenn Ford con Rita Hayworth, aunque el film más famoso que rodaron fue «Gilda», en 1946.
Hoy sería el colmo de la incorrección: Glenn Ford, fallecido el miércoles por la noche en Los Angeles a los 90 años, le debe gran parte de su fama al cachetazo que le dio a una mujer y al cigarrillo. La bofetada, acaso la más famosa del cine de Hollywood de los '40. fue la que estampó sobre el rostro de Rita Hayworth en «Gilda» de Charles Vidor (1946), en una escena que transcurría en Buenos Aires. El cigarrillo no sólo fue su compañero inseparable en tantos largometrajes, casi como Humphrey Bogart, sino que además Ford fue, durante varios años, el rostro oficial de la publicidad de «Chesterfield». Cosas del pasado.

El también, naturalmente, era pasado desde hace tiempo: ícono de la pantalla, especialmente del cine negro durante las décadas del 40 y el 50, hacía mucho ya que Glenn Ford no pisaba un set. Su última actuación data de 1991, un breve papel como sacerdote en la serie de TV «Veredicto final».

Canadiense, nacido cerca de Quebec el 1 de mayo de 1916, Gwyllyn Samuel Newton Ford era hijo de un empleado ferroviario, y se mudó junto consu familia a los ocho años a Santa Mónica, California, y ya desde el colegio secundario se interesó por la actuación, que concretó en una compañía que hacía giras por la Costa Oeste. Su primera actuación en la pantalla fue en «Night in Manhattan», de 1937, donde aparecía como Gwyllyn Ford, aunque su primera película estrenada en la Argentina fue en 1941, «La protegida de papá», con el mismo director y la protagonista de «Gilda», que rodaría en 1946.

El éxito de esta película de la Columbia llevó a que varios estudios, en especial la Warner, empezaran a disputar por el. En 1950, nuevamente junto con Rita Hayworth, filmó «Los amantes de Carmen», y a los tres años fue convocado por un director de culto, Fritz Lang, bajo cuyas órdenes filmó el excelente policial «Los sobornados» («The Big Heat»,1953). Lang volvería a filmar con él «La bestia humana» («Human Desire»), versión nortemaricana del clásico francés de Jean Renoir.

Ford fue también un destacado intérprete de westerns. En 1957, con Van Heflin y la dirección de Delmer Daves, hizo el clásico «El tren de las 3 y 10 a Yuma». En el mismo género rodó «Pasto de sangre» (1958), de George Marshall.

También tuvo una destacada actuación con Richard Brooks en el clásico de la rebeldía juvenil «Semilla de maldad», de 1955, y actuó para Frank Capra («Milagro por un día», 1961) y en el thriller «El mercader del terror» (1962), de un Blake Edwards aún no volcado al humor.

Ya en los 60, sobresalió en «Cimarrón» (1960), de Anthony Mann, y «Los cuatro jinetes del Apocalipsis», de Vincente Minnelli, director para quien actuó también en la comedia romántica «El amor llamó dos veces». El melodrama y la comedia no le fueron ajenos, como sucedió con «Melodía interrumpida» (1995) de Curtis Bernhardt, «La casa de té de la luna de agosto» (1956), junto con Marlon Brandon y de Daniel Mann, «Marinero, no te metas en el agua» (1957), «Comenzó con un beso» (1959) y «La casa de las tres geishas» (1961), ambas de George Marshall. Los más cinéfilos, sin embargo, prefieren un pequeño film negro que rodó para el director de culto Josep H. Lewis: «The Undercover Man» («Destino de fuego»).

Ya en su madurez dejó de ser protagonista pero fue un actor de soporte de reconocido carisma: impuso su presencia en las superproducciones «¿Arde París?» (1965), de René Clément, «La batalla de Midway» (1976), de Jack Smigth, y «Superman» (1976), de Richardo Donner; incluso se lo vio en «Visitante del más allá» (1979), del italiano Giulio Paradisi, acompañado por los veteranos Mel Ferrer, Shelley Winters y John Huston.

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