Murió Lattuada, último neorrealista

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Roma (EFE, ANSA).- El cineasta italiano Alberto Lattuada, director de films como «Mujeres y luces» (1950), «El mafioso» (1962), y «La mandrágora» (1965), murió ayer a los 91 años en su residencia privada de Roma. Director y guionista, Lattuada, último de los neorrealistas, fue uno de los grandes estudiosos del cine italiano de la posguerra, aunque sus producciones fueron desde el drama hasta la comedia o la adaptación de obras literarias, principalmente de escritores rusos.

Hijo del compositor Felice Lattuada, creció en Milán y ya desde muy joven mostró un gran interés por la literatura, que lo llevó a fundar en 1932, con dieciocho años, una pequeña publicación bimensual, «Camminare», junto con su compañero de instituto Alberto Mondadori. Estudió la carrera de arquitectura en el Politécnico de Milán, donde entró en contacto con otros dos arquitectoscineastas, Renato Castellani y Luigi Comencini.

Con este último se dedicó a recuperar películas viejas y salvar otras de la destrucción, creando el embrión de lo que posteriormente sería la Cinemateca Italiana de Milán. En esta misma época participó en la fundación de «Corrente», un periódico que se convirtió en el principal punto de referencia de la cultura italiana antifascista de finales de los años treinta, y colaboró en el semanario «Tempo Ilustrato», que imitaba el modelo del norteamericano «Life».

En 1940 colaboró en el guión del film «Pequeño mundo antiguo» (« Piccolo mondo antico», de Mario Soldati, que fue premiado al año siguiente en el IX Festival de Cine de Venecia. Debutó como director con el film «Giacomo, l'idealista» (1942), al que seguirían «Sublime recuerdo» («La freccia nel fianco», 1944) y «La nostra guerra» (1945), rodadas aún en plena contienda mundial.

Tras la guerra, el cine de
Lattuada se inscribió ya de lleno en el neorrealismo, una corriente en la que firmó uno de los primeros éxitos, «El bandido» (1946), que en realidad era una suerte de versión italiana de las películas norteamericanas de gángsters. A esta le siguieron unos años de intensa producción con films como «El molino del Po» («Il mulino del Po»,1949), «Mujeres y luces» («Luci del varietá»,1950, codirigida con Federico Fellini), «Ana» (1951) y «El sobretodo» («Il capotto», 1952).

La primera película que llevó su huella reconocible fue
«La playa» (1954), en la que trazaba el retrato de una prostituta (Martine Carol) que se hacíapasar por viuda durante unas vacaciones con su hija. Desde mediados de los cincuenta se dedicó fundamentalmente a dirigir comedias y adaptaciones, como «Los secuestradores» («L'imprevisto» ,1961) o «Sexo a la italiana» («Don Giovanni in Sicilia», 1967), pero a partir de la década de los '70 su ritmo de producción se redujo debido sobre todo al alto costo de las películas.

Hay que mencionar, sin embargo, comedias como
«Venga a tomar el café a casa» («Venga a prendere il caffe... de noi», 1970), con Ugo Tognazzi, que en la Argentina llegó a estar casi un año en cartel, o «Tentación prohibida» («Così come sei», 1978), con Marcello Mastroianni y Nastasja Kinski, prohibida en su momento en Buenos Aires por su relato de una posible relacón incestuosa, y «Desnudo de mujer» («Nudo di donna», 1981), rodada en Venecia y codirigida con su protagonista, Nino Manfredi.

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