Donald O'Connor, el comediante y bailarín norteamericano que alcanzó la cumbre de su fama junto a Gene Kelly en «Cantando bajo la lluvia» (1952), murió el sábado, a los 78 años, de un paro cardíaco, en Calabazas, California.
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Aunque inmensamente popular y respetado en los Estados Unidos, O'Connor fue uno de esos artistas nunca reconocidos por la Academia de Hollywood, institución a la que no hace mucho dedicó un comunicado distribuido por su familia que decía: «Agradezco a la Academia por el Oscar a la trayectoria que obtendré finalmente algún día». En realidad, estuvo en la antesala del Oscar en 1953, cuando ganó el Globo de Oro justamente por su personaje de Cosmo Brown en «Cantando bajo la lluvia», una divertida imitación de Franz Waxman y muchos otros músicos que pasaron de escribir arreglos y dirigir orquestas tradicionales a ocuparse de los departamentos musicales en los estudios. De allí es su escena más famosa, cuando se trepaba por las paredes mientras cantaba la inolvidable «Make'Em Laugh» ( Háganlos reír). El otro premio, menor frente a su enorme carrera, fue un Emmy, en 1954, por el ciclo televisivo «La hora de la comedia Colgate». David Dixon O'Connor, luego popularizado como Donald, nació en Chicago el 28 de agosto de 1925, en el seno de una familia de artistas de circo, su madre era equilibrista y su padre domador. Se inició en el show bussines como bala humana disparada por un cañón a los largo de un escenario. Así inició una extensa carrera que dio otro salto a los 11 años, en el film «Melodía para dos»; alcanzó su mayor brillo en los musicales de los años '50, se truncó durante una década, desde 1979, a causa de su alcoholismo, y concluyó recién en 1997, luego de participar en el film «Bailando sobre el mar» junto a Jack Lemmon.
A O'Connor se lo vio en una treintena de películas, en cerca de cincuenta musicales, en cabarets, teatros off Broadway; y en numerosos programas de TV, donde llegó a establecer un modelo de conducción que luego adoptó Johnny Carson. Actuó, entre muchos otros, junto a Gary Cooper -haciendo de éste joven, en «Beau Geste» (1939)-, Debbie Reynolds y Marilyn Monroe en «El mundo de la fantasía» (1954), Bing Crosby, Clint Eastwood y Robin Williams en «Toys» (1992). En TV hizo destacados cameos en «La niñera» y «Cuentos de la cripta». «En el musical entré por casualidad e hice todo lo que sé hacer», confesaba con humildad quien ha sido una de su figuras más destacadas del género, y agregaba «luego me encasillaron como bailarín cómico y me fue difícil conseguir papeles dramáticos».
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