Alberto Cortez: el adiós al cantautor de dos continentes

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El compositor de numerosos clásicos de la canción popular, como "Cuando un amigo se va", "Callejero" y "A partir de mañana", tenía 79 años e iba a iniciar una nueva gira por América Central. Su vigencia era plena, aunque se quejaba de la paulatina pérdida de espacio para su estilo de música.

El cantautor Alberto Cortez, autor de clásicos populares como “En un rincón del alma”, “Cuando un amigo se va”, “Callejero”, “Mi árbol y yo” y “A partir de mañana” que lo hicieron popular a ambos lados del Atlántico, murió ayer a los 79 años en Madrid a causa de una insuficiencia cardíaca. Cortez había suspendido, a raíz de su delicado estado de salud, una gira por América Latina que iba a iniciarse en República Dominicana. La presentación iba a ser en el Teatro Nacional de Santo Domingo y la empresa organizadora había pedido “elevar oraciones” por su restablecimiento. Otro punto de su gira era Puerto Rico, donde en vez de cancelar el show, previsto para el pasado domingo, se decidió montar un homenaje al “querido cantautor”.

Nacido como José Alberto García Gallo en Rancul, La Pampa, el 11 de marzo de 1940, empezó a estudiar en un conservatorio a los 6 años y a los 12 realizó sus primeras composiciones. Los primeros pasos de su carrera los dio en el país como cantante de distintas orquestas, pero no empezó a despegar hasta 1960, cuando viajó a Europa con el “Argentine International Ballet and Show” y grabó su primer disco en Bélgica. Allí conoció a Renée Govaerts, con quien se casó en 1964 y se radicó con ella en Madrid. A lo largo de su vida publicó más de 40 álbumes donde grabó, además de los temas antes mencionados, otras piezas de gran popularidad como “Distancia”, “Como el primer día”, “Castillos en el aire”, “Mi árbol y yo”, “Te llegará una rosa” “El abuelo” y “En un rincón del alma”.

Compartió escenarios, discos y proyectos con otros músicos como Facundo Cabral, Estela Raval, Mercedes Sosa y Ricardo Arjona y, al igual que Serrat, musicalizó a poetas españoles como Miguel Hernández y Antonio Machado. Obtuvo cuatro Discos de Oro, cuatro Heraldos de Oro, la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, el premio Grammy Latino a la trayectoria y a la excelencia musical en Las Vegas, y en septiembre de 2007 fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura por la Legislatura porteña.

“Rancul es mi patria y la Argentina es apenas un arrabal de mi pueblo”, dijo en una oportunidad. “Nunca estuve enojado con el país. Sólo reconozco que es ligeramente desordenado y que es necesario que se ordene de una buena vez. Por mi parte, he elegido el sitio donde quiero vivir y aunque mi esposa es belga y también viví allí, en Holanda y en París, y al final, desde 1964, me quedé en España porque tenía un acercamiento de idiosincracia muy similar al nuestro”. Su producción poética popular se reflejó en los libros “Equipaje” (1977), “Soy un ser humano” (1985), “Almacén de almas” (1993) y “Por los cuatro costados” (2007).

Cortez había ingresado de urgencia el 27 de marzo último al Hospital Universitario HM Puerta del Sur, en Móstoles, en las afueras de Madrid, debido a una hemorragia gástrica. La capilla ardiente para despedirlo fue instalada en la sede de la Sociedad General de Autores y Editores de Madrid.

Aunque nunca dejó la actuación, Cortez renegaba de la pérdida de espacio del tipo de música que siempre hizo, y por eso dijo hace una década: “Uno quiere decir ‘sigo vivo y sigo escribiendo’. Estoy con la fuerza necesaria porque una persona que ama lo que hace no tiene por qué abandonar esa actividad. No escondo mis éxitos porque los éxitos los hace el público, es propiedad suya y no cantarlos es esquivar el reconocimiento que se me ha brindado”.

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