Espectáculos

Barone-González: 30 años de tango en orsai, o a la altura de la época

Hoy presentarán su nuevo álbum en la Cúpula del CCK, acompañados por numerosos invitados, entre ellos sus hijos Juliana (voz) y Camilo (saxo).

El repertorio tanguero que la cantante y autora Patricia Barone y el músico y compositor Javier González vienen desarrollando hace tres décadas, y que se resume en el CD “30 años en orsai” será celebrado hoy con un recital gratuito en la Cúpula del CCK. “La expresión ‘estar en orsai’ es un guiño sobre nuestro estilo de andar por los caminos del arte, que un modo de no responder exactamente a las reglas ni haciendo lo que parece que hay que hacer”, dijo Barone a la prensa. González señaló que “para nosotros el concepto de estar en orsai tiene que ver con estar en el borde, tanto del género como de la aceptación a partir de una instrumentación que genera resistencias por ser eléctrica”. La intérprete agrega que la sensación plasmada en el título “tiene que ver con estar como por fuera de las reglas, siempre al filo de la tarjeta amarilla y afrontando las dificultades que enfrentamos los artistas independientes en la cultura argentina”.

El dúo, además de lo sonoro, desde hace 32 años propone un tango propio y fuertemente atravesado por lo social y lo político.

En ese territorio Barone-González fueron creadores del primer tango feminista (“Ser mina flor de cardo”, en 1990) y del abordaje sobre los derechos humanos a partir de la canción “Pompeya no olvida” (en 1998). Esas dos piezas (en renovadas versiones) junto a repertorio nuevo como “Palomas” (sobre la violencia de género y la lucha feminista), “Cata” y “Declaración de amor y guerra”, entre otros, conforman el programa de “30 años en orsai”.

Al dúo, en la presentación de hoy, se sumarán Gastón D’Amico (piano), Luis De La Torre (batería), Mariela Fokás (flauta traversa), Ariel Nürnberg (bandoneón) y Alejandro Ward (bajo), y dos hijos de la pareja protagónica, Juliana González Barone (voz y percusión) y Camilo González Barone (saxo), “lo que nos genera una emoción tremenda”, dijo la madre.

Periodista: ¿Cuánto influyó el vínculo personal entre ustedes para dar forma a este proyecto?

Patricia Barone: Es difícil separar para observar porque está muy imbricado. La lucha que un artista debe llevar adelante para sostener un proyecto artístico durante tantos años es dura, y estar juntos nos posibilitó hacer mejor lo que queremos hacer.

P.: Una relación atravesada por la música...

P.B.: Nos conocimos a través de la música. Yo era la regente de la Escuela de Música Popular de Avellaneda y en 1986 anoté al primer alumno. En ese marco Andrea Serri y Willy González, hermanos de Javier, eran alumnos allí y de esa manera llegamos a encontrarnos.

P.: ¿Cuál es la marca que mejor los identifica?

P.B.: Yo siento que todo. Lo musical, lo poético y mi manera de interpretar.

Javier González: Lo poético y social es lo que más llama la atención. Pero desde lo musical también nos interesa dejar una impronta estética de lo que mi generación vivió con una música transformadora a partir de la música progresiva, el jazz fusión, el rock argentino. Somos hijos de Astor Piazzolla, de Pat Metheny, de Luis Alberto Spinetta, y lo que proponemos está representado en la tímbrica en la que vibro y que incorpora elementos que hasta ahora no aparecen en el tango.

P.: Al respecto ¿Cómo dialogan con el tango de hoy?

P.B.: El tango tiene más oferta que demanda y hay menos público que lo que la escena ofrece con riqueza y diversidad, pero es una satisfacción ver que el tango ha crecido tanto desde que empezamos cuando éramos bichos muy raros y al animarnos, abrimos alguna puerta.

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